Cadáver | Crítica

Como dice el dicho “ya nada asusta a las nuevas generaciones”, por lo que la clave para una buena película de horror es el “vaivén” de los sustos. En el caso de “Cadáver”, conocida en inglés como The Possession of Hannah Grace, nos cuenta una historia de exorcismo, pero no a lo que estamos acostumbrados; por lo general en este tipo de películas nos cuentan el cómo se realizó la posesión hasta su exorcismo, pero no en este caso, aquí veremos desde que se realizó el exorcismo a la pequeña Hannah Grace (Kirby Johnson) y sus eventos posteriores a su muerte.

Tres meses después de la muerte de Hannah durante su exorcismo, nos enfocamos en la vida de una expolicía, Megan Reed (Shay Mitchell), quien tiempo antes había sufrido un trastorno por estrés postraumático durante una persecución policiaca, y ahora es víctima del abuso de medicamentos durante su rehabilitación.

En pro de su reintegración social, su amiga, Lisa Roberts (Stana Katic) la ayuda a conseguir empleo como forense en la morgue del Hospital Metropolitano de Boston, donde tendrá que hacerse cargo de cuidar las instalaciones, así como recibir a los cuerpos que vayan llegando durante el turno nocturno. Todo parece “normal” hasta una noche en que hicieron una entrega nada común, un cadáver quemado, mutilado, en fin, una pobre niña víctima de los más atroces hechos que uno se pueda imaginar, su nombre… Hannah Grace.

Algo que aplaudirle al director Diederik Van Rooijen, es la maestría con la que fue dirigida y montada la cinta. Primero que nada, la habilidad y conocimientos con los que cuenta Megan son claros y precisos, sin embargo, durante la película se toman unos pocos minutos para explicar lo que Megan hará en la morgue, como lo hará y todo, dándole suma relevancia a su personaje y no creando la fantasía de que ella lo sabe todo, cosa que pasa en muchos thrillers y películas de terror. El Dr. Henry Lewis (James A. Watson Jr.) es el encargado de mostrarle las instalaciones a Megan, desde la parte administrativa de vaciar información a la computadora, hasta las fotografías que le debe tomar a un cadáver que recién lleva a la morgue, por lo que desde ese momento sabemos lo que Megan debe realizar, y al menor cambio crear un ambiente de tensión entre el público.

Otro punto fundamental en la presentación de “Cadáver” es la escenografía. A diferencia de muchos thrillers y películas de terror en que la cinta se muestra en diversos puntos a donde el protagonista va, en “Cadáver” es claro donde se encuentra la maldad, por lo que solo veremos el Hospital Metropolitano de Boston como escenario principal, mostrándonos con familiaridad cada rincón de este, por lo que de igual manera a cualquier cambio o suceso que no nos parezca familiar, se comienza a crear este entorno de inquietud ante la protagonista y nosotros como audiencia.

Por último, pero no menos importante, el trasfondo de la vida de Megan la hace una actriz y protagonista bastante capaz de lidiar con una situación de investigación y defensa propia, por lo que su espíritu de policía la llama a investigar más sobre este extraño cadáver y sobre lo que está viendo en la morgue, pero por sobre de todas las cosas, la mayor virtud que tiene Megan Reed es su capacidad de no tomar malas decisiones, cosa que siempre pasa con los personajes femeninos en las películas de terror. En este caso Megan utiliza mucho el análisis y la investigación para ir avanzando en la historia.

“Cadáver” es una película bastante disfrutable para los amantes de los thrillers y las películas de horror, está muy completa en lo que muestra, sin embargo, le hemos quitado un punto a su calificación por la falta de continuidad a los sucesos entre Hannah y Megan. Cuando la vean sabrán de lo que hablo. Carece un poco del factor sorpresa, pero al tener un elenco reducido y pocas localidades, te hacen familiarizarte mucho con el entorno y el suspenso que efectúa el “Cadáver”.