Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable | Crítica

El amado y clásico personaje Winnie the Pooh, creado originalmente por el escritor Alan Alexander Milne y que posteriormente fue llevado al cine en varias adaptaciones por Walt Disney, destacando la cinta de animación de 1977 “The many adventures of Winnie the Pooh”, ahora de nueva cuenta llega a la pantalla grande pero esta vez, mostrando un lado más dramático, casi melancólico, y con buenos tintes de humor, con una buena moraleja para todas las personas, se trata del live action Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable, una cinta tranquila, que bien puede disfrutar toda la familia.

UNA IMPECABLE PROPUESTA

Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable se aventura de forma bastante valiente por el terreno del live action y CGI, para mostrarnos a Pooh y todos sus amigos en un impecable y hasta asombroso trabajo en animación por computadora, que plasma las texturas y detalles de los personajes de peluche y los animales, fieles amigos de Christopher Robin, quienes viven en el Bosque de los Cien Acres. Comenzando por ahí, la cinta completamente llama la atención del espectador sin importar su edad, pues todos además de que reconocemos a los personajes, podemos notar que la película está bañada de un clima entrañable y nostálgico, y con mucho cariño.

Sin embargo la cosa no termina allí, y se podría decir, lejos de marcar una melodía alegre y fantástica, desde el inicio Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable pone pauta a una historia casi melancólica, triste y con cierta esperanza; y sí, el humor no faltará en la historia, pero ésta va más por el terreno de lo humano, de la tristeza de la pérdida y casi el abandono, de un Christopher que se ha sumido en una vida demasiado ocupada a tal punto que no sólo ha dejado de recordar a sus amigos, también ve el mundo de otra forma y no encuentra el tiempo suficiente para estar con su familia, sobre todo su pequeña hija, quien resiente más esta situación. Y como muestra de ello, tan sólo hay que ver la fotografía que en lo personal mucho me recuerda al trabajo de Snyder (no me quemen por favor), con tonos muy apagados y colores casi inexistentes, un efecto que resalta las texturas y detalles de un mundo que intenta reconstruirse después de la Segunda Guerra Mundial.

Como dije, Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable muestra una impecable y muy cuidada fotografía totalmente alejada de muestras llenas de vida, en su lugar vemos una cinta apagada de tonos, en la que apenas, muy apenas, resalta el suéter rojo de Pooh. Y esto sirve desde inicio para marcar también el tono de la historia, la cual da comienzo cuando Christopher se debe despedir de sus amigos para ir a hacer una vida más adulta en el internado. Luego de eso vemos los años pasar y mientras Pooh también pierde a sus queridos amigos, Christopher se convierte en un hombre adulto que ha cambiado todo por el trabajo a todas horas. Como dije, dejando a su familia de lado.

PERO NO TODO ES TRISTEZA… CASI

En lo personal y a lo largo de la cinta esperé que mientras Pooh se encuentra con Christopher y se lanzan en aventura, la paleta de colores fuera tomando fuerza para marcar el cambio de postura del personaje y cómo ve el mundo; sin embargo esto no sucede, aún en ratos de humor y alegría, con una banda sonora se podría decir perfecta que juega entre matices clásicos y la nostalgia de la cinta de 1977. Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable es divertida en varios momentos, sobre todo luego de su mitad y tirando al desenlace, el humor llega gracias a los dulces personajes de peluche (que están vivos en la historia) quienes por cierto, hasta denotan el pasar de los años. No hay nada más melancólico que ver a Igor “Eeyore” un tanto maltratado por los años, entonando frases de tristeza en todo momento, mientras sus amigos como Tigger, Piglet o Pooh lo acompañan en su aventura por Londres y en el Bosque de los Cien Acres.

El humor en Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable es puntual y muy bien manejado, sin excesos y no existe para marcar el ritmo de la historia, lo cual es bueno, pues denota un guión trabajado que se nutre de la moraleja que presenta a lo largo de la historia. En pocas palabras, la cinta está bien balanceada y se preocupa por mantener el ritmo sobre lo que desea transmitir.

AL FINAL DE LA PELÍCULA

Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable es una película para toda la familia, es verdad que se aleja un poco de la alegría de las cintas de animación, sin embargo eso no quiere decir que no valga la pena; su historia está comprometida en su mensaje de inicio a fin y deja algo en que pensar, lo cual es bastante bueno.

Por otro lado la calidad fotográfica, la banda sonora y las actuaciones son de gran calidad, Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable no parece ser una producción enfocada a crear millones de dólares, si no en una que se enfoca en plasmar con cariño los personajes que ya muchos conocemos; es una cinta entrañable, tranquila, conmovedora, triste y alegre, que deja un mensaje importante y que además, contiene el humor necesario para que nunca se haga pesada para los más pequeños.