Crítica A la Deriva | Crítica

Basada en hecho reales, A la Deriva, dirigida por Baltasar Kormákur, se dirige hacia las aventuras de la raza humana contra la naturaleza. Kormákur ya tiene experiencia en este campo y así como lo hizo en cintas pasadas, se toma el tiempo para hacer que el público se enfoque a ver a los actores, incluso cuando lucen ser aburridos. A la Deriva es una dramatización de acontecimientos del mundo real, y es más una cinta de supervivencia a la intemperie que una de amor.

Ambientada en 1983, A la Deriva nos muestra la historia de Tami Oldham (Shailene Woodley), una chica veinteañera que le gusta viajar por el mundo. En un viaje a Tahití, Tami se encuentra con Richard Sharp (Sam Claflin), un marinero de 30 y tantos, de quien rápidamente se enamora y meses después se concreta el amor entre ellos. La trama principal de esta cinta nos cuenta cuando Tami duda de acompañar a Richard en un viaje donde lo contrataron para navegar un lujoso barco desde Tahití hasta California, lugar donde decidió jamás regresar.

A pesar de su molestia, Tami acompaña a su amado Richard en lo que comienza como un viaje desafiante pero manejable (incluso hasta romántico), pero todo cambia súbitamente cuando una fuerte tormenta se desata donde ellos se encontraban. Incluso exprimiendo las habilidades de Richard al navegar, la pareja da justo al ojo del huracán donde, como era de esperarse, sobreviven por pura suerte. Richard sufre grandes heridas y el barco está destrozado, todo esto cae en los hombros de Tami, ella necesita reunir toda su fuerza y coraje para, no sólo mantenerlos vivos, sino que también mantener el curso del barco destruido hacia Hawai, su opción más próxima a la supervivencia.

Escrita por David Branson Smith (Ingrid Goes West) y los hermanos Aaron y Jordan Kandell (Moana), A la Deriva nos muestra un concepto “de moda” donde nos presentan el pasado de los personajes, así como su estado actual donde Tami y Richard están atrapados en un barco sin remedio y en medio de la nada. Un thriller bastante interesante el cual encuentra un hermoso equilibrio entre romance, suspenso y supervivencia; se siente una mano de obre increíble mientras nos cuentan los momentos más hermosos de su relación, para después darse cuenta de la cruda realidad.

La relación amorosa que se forma entre los personajes es creíble, pero, desafortunadamente, nunca existe una chispa de amor real entre ellos, ese “no sé qué que qué sé yo” que haga de su romance conmovedor y amigable de ver en pantalla. Por esto mismo, A la Deriva, es más convincente en las escenas en que Tami se vuelve la actriz principal de la historia.

De manera similar, Kormákur parece ser muy confiado y ambicioso en su dirección cuando se trata de escenas de supervivencia en A la Deriva, comenzando con la impresionante secuencia de apertura de la película. A la Deriva a menudo es bellamente fotografiada por el tres veces ganador del Oscar y el frecuente director de fotografía de Quentin Tarantino, Robert Richardson. El diseño de sonido de la película es igualmente importante para sumergirnos en la sensación de estar varado en medio del mar, con nada más que un bote dañado.

Debido a que sus aspectos técnicos y artesanía, A la Deriva termina en su narrativa, carece de profundidad -de narrativa, no del océano- en comparación de otras cintas del mismo giro. También se queda corta de personajes y prefiere revelar las historias de Tami y Richard antes de su tiempo juntos a través de flashbacks; como resultado, la mayor parte de la sustancia y el corazón de la película proviene de la actuación en solitario de Woodley, más que sus interacciones con Claflin.

Pese a todo lo anterior, A la Deriva es un thriller romántico bastante competente. Algo muy destacable es su indudable beneficencia de las imágenes, tomas y audios que ofrecen. A la Deriva sirve como catapulta al éxito que está teniendo Kormákur como cineasta demostrando nuevamente que su especialidad es demostrar el face-off entre los humanos y la naturaleza. Mientras que a Woodley le otorga otra dramática actuación par agregar a su carrera.

Si no son de esos que les dan ganas de ir al baño por ver agua en el cine, les recomendamos bastante A la Deriva.