Dead Cells | Reseña

Con una jugabilidad perfecta, gráficos llenos de color y buen diseño, escenarios repletos de secretos y cosas por hacer, una gran variedad de enemigos, una dificultad más que suficiente y que sin duda te hará reventar el control, y una banda sonora perfecta para la ocasión, Dead Cells, desarrollado por Motion Twins es un juego roguelike-metroidvania que no pueden dejar escapar por ningún motivo. Al menos claro, que les espante tanta acción y los locos jefes de nivel.

UN CLÁSICO INSTANTÁNEO

Manteniendo una historia básica y simple, en Dead Cells nos encontraremos en una misteriosa isla que contínuamente está evolucionando y cambiando en cada rincón; nuestro personaje, llamado como el Prisionero, no tiene mucho que decir, pero al parecer está allí por algún tipo de crimen. Nuestra misión, acabar con todo aquel que se nos atraviese en el camino, y para fortuna o maldición de nosotros, el Prisionero es un ser inmortal, por lo que siempre que caigamos en desgracia, seremos devueltos al punto de inicio en esta prisión viva, llena enemigos y de trampas, pero también de grandiosos tesoros, ítems como armas, o magias que nos ayudarán a proseguir cada vez mejor.

Dead Cells sin duda ha sido muy bien recibido por la crítica y los gamers que ya lo han jugado, y muy bien merecido lo tiene; el juego mantiene en todo momento un nivel de dificultad bastante alto para gamers casuales o sin tanta experiencia, aún así sus amigables controles y su bien equilibrada jugabilidad permiten que uno rápidamente le “tome el truco” al juego, uno que nos hará morir incontables veces, como si de un Dark Souls se tratase, y que sabe recompensar al jugador por cada “muerte” encontrada.

UNA LLUVIA DE ÍTEMS

Dead Cells es perfecto en su ejecución, como dije, comenzando por una premisa simple, lo que tendremos que hacer es ir avanzando en una lista de niveles no lineales, por lo que encontraremos muchos caminos y secretos que podremos atravesar mientras vamos mejorando nuestro personaje, o mejor dicho, mientras lo volvemos más y más fuerte.

La acción en el juego es continua, casi sin parar, las hordas de enemigos se lanzarán a nosotros para aniquilarnos, cosa que lograrán varias veces, pero allí es donde Dead Cells brilla, pues absolutamente todo lo que encontremos a nuestro paso se irá guardando, así cuando “morimos” podremos dar rienda suelta a todo lo que hayamos acumulado, para intentar de nuevo nuestra odisea, la cual por cierto, nos mostrará nuevos caminos; de esta manera Dead Cells mantiene un factor de jugabilidad + premiación + frescura en cada sesión, lo que lo hace verdaderamente disfrutable en todo momento.

Cada arma en Dead Cells se maneja de manera ejemplar, por su puesto tendremos rangos de ataque cercanos, a distancia, magias, etc y todo puede ser mejorado, volviéndonos más fuertes y haciendo que el condenado jefe de nivel que antes nos había dado un dolor de cabeza, esta vez caiga a nuestros pies. Como dije, el juego sabe ser gratificante y siempre hay un sentimiento de logro en cada jugada, mientras esquivamos, atacamos, morimos y regresamos. Por cierto, ha esto se la añade un sentimiento de urgencia pues a los desarrolladores se les ocurrió la fantástica y genial idea de colocar un cronómetro en las misiones, el tiempo que tardemos en realizar cada nivel nos ayudará a obtener grandes recompenzas, por lo que una vez más, Dead Cells nos enseña que la acción es parte fundamental del juego, un elemento que nunca debe detenerse porque también así subimos nuestra vida (oh, pequeño detalle) para intentar recuperarnos de los ataques enemigos.

¡HORAS PARA JUGAR!

Como ya habrán imaginado Dead Cells tiene tantas cosas por descubrir, es decir, armas, magias, habilidades, secretos, recompensas y más, que el título se puede extender a más de 20 horas porque como si no fuera suficiente, el juego también añade desafíos especiales aleatorios, que por su puesto, son muy emocionantes. Obvio, todo alimentado gracias a una jugabilidad perfecta y una inteligencia artificial que en momentos nos puede volver locos, con jefes de nivel que se comportarán como buenos jefes de nivel (valga la redundancia) y enemigos que en muchas ocasiones trabajarán en equipo para derrotarnos; en este aspecto Dead Cells añade un pequeño factor de estrategia, pues seremos nosotros a como nos vayamos ajustando al tipo de juego, que tendremos que analizar la combinación ideal de ataques, esquivos, armas, trampas y más para cada momento. Sí, en Dead Cells podemos aporrear los botones a lo loco, pero a veces es bueno detenerse a pensar… si es que podemos.

GRÁFICOS BONITOS Y NIVEL DE ARTE PERFECTO

Otro punto a favor de este juego independiente es el del apartado gráfico y de arte; Dead Cells maneja lo que se llama pixel art, es decir, un acabado en píxeles para un look tipo retro, que a su vez combina elementos muy llamativos que brindan una estética actual y novedosa, con todo tipo de efectos de luz, una viva paleta de colores y hasta algunos elementos en 3D. La banda sonora como ya dije al inicio de la reseña funciona a la perfección y los efectos sonoros para los enemigos, escenarios, ataques y más son bastante decentes. En general todo el apartado técnico, que obviamente también involucra la jugabilidad, es algo para aplaudir. Y es que como ya se habrán dado cuenta, Dead Cells es un puñado de buenas ideas, todas ejecutadas de genial manera; pocas veces encontramos un juego tan redondo así que no duden en checarlo.

CORRAN POR EL SUYO

Dead Cells sin duda es una gran sorpresa para todos, y lo mejor de todo, es nadie se lo podrá perder, pues se encuentra disponible en Playstation 4, Xbox One, PC vía Steam, Linux, Mac y en Nintendo Switch. Ya sólo nos falta PS Vita, 3DS, iOS y Android y nos volvemos locos.

Si les gustan los juegos del tipo “machaca botones”, donde encontramos un reto en cada sesión, y además podemos disfrutar de un bello apartado gráfico, una perfecta jugabilidad, muchas ideas bien logradas y sobre todo, una buena duración, Dead Cells es su juego ideal para el verano y posiblemente hasta que salga una secuela.