El Cascanueces y Los Cuatro Reinos | Crítica

Ya todos conocemos a El Cascanueces, conocemos la tonada de memoria y hemos visto mil y un adaptaciones de este clásico de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, pero ahora Disney a tomado la situación por las riendas con una historia basada en “The Nutcracker and the Mouse King” por E.T.A. Hoffmann.

El Cascanueces y los Cuatro Reinos a combinado películas fantásticas como Alicia en el País de las Maravillas, Las Crónicas de Narnia, y un toque algo oscuro muy a la Tim Burton, claro está, siempre sin perder el foco principal de El Cascanueces. Mackenzie Foy interpreta a Clara Stahlbaum, nuestra ingeniosa protagonista quien ve más allá de lo convencional, haciéndola una de las mentes más brillantes de la época. Ella junto a sus hermanos y su padre (Matthew MacFadyen) están pasando por una situación complicada tras la muerte de su madre y esposa. La muerte de Marie, la madre, es una piedra angular en toda la película, ya que ella tenía un gran secreto entre manos.

Son vísperas de Navidad, y aunque la muerte de la madre de los niños es reciente, el señor Stahlbaum hace lo posible por mantener a sus hijos alegres, dándoles a sus hijos unos regalos que su madre guardó en sus últimos días, y asistiendo a la tradicional fiesta de Navidad de su tío Drosselmeyer (Morgan Freeman). Dentro de la enorme mansión de su tío, Clara entra a una habitación que la llevará directo hacia los Cuatro Reinos, donde su Madre Marie era la gobernante absoluta, ayudada por los regentes de los cuatro reinos: El Rey de la Tierra de las Flores (Eugenio Derbez), El Rey de la Tierra de los Copos de Nieve (Richard E. Grant), El Hada Sugarplum de la Tierra de los Dulces (Keira Knightley) y Madre Ginger de la Tierra de las Diversiones (Helen Mirren).

Clara trata de entender lo que sucede, pero por más inteligente que sea, los Cuatro Reinos están más allá de la imaginación de los humanos. Para esto, Sugarplum le muestra a Clara el origen de los Cuatro Reinos, y qué mejor forma de explicar su origen que mediante un ballet. Aquí es donde la película se planta en sus raíces demostrándonos el clásico ballet del Cascanueces. El baile siempre es un punto débil en muchas películas, esto más que nada por la perspectiva de las cámaras, sin embargo, en El Cascanueces y los Cuatro Reinos logran ampliar y acercar las tomas indicadas durante los performances.

Los estándares de maquillaje de las películas live-action de Disney se están volviendo algo “monótonos” (parecido a A Wrinkle in Time), pero no dejan de ser increíbles. Con rasgos increíblemente fantásticos, maquillaje pronunciado y alzado en hombres y mujeres, y los atuendos más ad-hoc que pudieran encontrar para esta cinta, pero más allá de eso, nadie puede tener queja de la parte cosmética de los personajes.

Disney en su compromiso con el girl power, hace un increíble trabajo con El Cascanueces y los Cuatro Reinos, dándoles el poder físico, mental y emocional a las mujeres sobre los actores. Es agradable ver protagonistas femeninas que son la base de una película, y mejor aún, habiendo heroínas y villanas por igual, con la misma fuerza e ímpetu.

Un punto importante, pero que lamentablemente hace que la cinta no logre su calificación máxima son las motivaciones de los personajes. Todos los personajes tienen una motivación pero por desgracia ninguna es lo suficientemente profunda, por lo que no logran convencer al espectador. El guión no dedica mucho tiempo a formar una base de los Cuatro Reinos, ni mucho mejor entre los personajes. De un momento a otro, nos enteramos de que la madre de Clara era gobernante de los Cuatro Reinos, al otro que ella les daba vida a los soldaditos mediante uno de sus inventos, por lo que si lo pensamos, nos deja varias dudas sobre cómo iniciaron los Cuatro Reinos.

Varias ambigüedades en la trama hacen que la película funcione bien para un público joven y cinéfilo, agregando la magia y el misterio de lo que pasará próximamente. Siempre que existe una adaptación de un libro, cuento, obra, o lo que sea, hay que tener especial sensibilidad para construir un mundo propio, sin depreciar el mundo en el que se está basando la cinta.

Eso sí, la magia, los efectos visuales y la caracterización en El Cascanueces y los Cuatro Reinos nos promete un espectáculo por todos lados, ofreciéndonos una experiencia fílmica que no nos pide mucho conocimiento o enfoque sobre los originales del Cascanueces y derivados, sino que nos muestra acción y aventuras en un universo divertido, colorido y lleno de sorpresas.