Familia al instante | Crítica

El director, escritor y productor de “Familia al instante”, Sean Anders, decidió compartirnos su autobiográfica historia con las increíbles participaciones de Mark Wahlberg y Rose Byrne. “Familia al instante” es una divertida glosa sobre las experiencias que vivió el director Sean Anders después de haber adoptado a sus hijos junto a su esposa. La comedia que nos muestran es como la que hemos visto en muchas otras cintas, pero a diferencia de otras, las bromas y hasta las escenas divertidas, no son falsas y están muy bien adaptadas a lo que el escritor vivió y a lo que estamos acostumbrados por lo que sabemos de los actores.

En esta ocasión “Familia al instante” divierte mucho a todo tipo de audiencia, tanto los pequeños como los mayores y, aunque su principal enfoque sea la concientización del sistema de adopción en los Estados Unidos, hay que tener la mente muy abierta cuando veamos esta cinta ya que, como es característico de Sean Anders (Guerra de Papás 1 y 2, Quiero matar a mi jefe 2, ¿Quién *&$%! son los Miller?) el humor es bastante negro y pesado, pero no ofensivo, sino que juega mucho con las clases sociales, y razas entre los actores en escena.

Algo que sin duda ayuda a “Familia al instante” es que mejora mucho el esfuerzo de Anders por hacer una comedia con conciencia, y no una oda payasa que apunta a ningún lado más que reír sin sentido. Sabemos, o al menos me imagino, que el proceso de adopción no debe ser algo sencillo, por lo que es de aplaudirse que en “Familia al instante” sea más directo y sutil este proceso, fomentando la idea de que la adopción puede ser una buena opción para ciertas parejas. Esta cinta es una crónica del proceso de adaptación tanto de los papás como de los niños en cuestión, podemos ver risas, lágrimas, controversias familiares y hasta algunos problemas con los padres biológicos, pero todo al final resulta en buenas intenciones para ambas partes.

Esta ocasión Mark Wahlberg interpreta a Pete, mientras que Rose Byrne trae a la a Ellie, una pareja que lleva casados un par de años, pero que han dedicado su vida en pareja a su negocio de remodelación de casas en Atlanta. Esta pareja se encuentra tan centrada en su trabajo que incluso de su propia familia se presentan comentarios como “estos dos nunca tendrán hijos”, creando una incitación en la pareja a buscar la adopción ya que, al hacer los cálculos de edades, vieron que tener un embarazo podría ser riesgoso para Ellie y para Pete sería padre a una edad muy avanzada.

Pete y Ellie comienzan a asistir a reuniones para futuros padres adoptivos, donde sus trabajadores sociales Karen (Octavia Spencer) y Sharon (Tig Notaro) serán las encargadas de conocer la relación entre los niños y sus futuros padres, así como de todo el proceso legal que esto conlleva. Pete y Ellie están decididos y visitan la “feria de adopción” donde podrán conocer a los niños en adopción y convivir con ellos. En esta parte explotan la idiosincrasia americana de “tener lo que quiero” mostrando algunas pequeñas rencillas entre algunos padres que se pelean por un mismo niño. Así como del mal entendimiento de que no porque un niño esté en adopción siempre ha de estar triste, y viceversa. Durante su estadía en la feria Pete y Ellie conocen a una adolescente de 15 años, Lizzy (Isabela Moner) quien los deja impactados por su actitud y deciden adoptarla junto con sus dos hermanos menores Juan (Gustavo Quiroz) y Lita (Julianna Gamiz), quienes pronto estarían viviendo con Pete y Ellie.

En “Familia al instante” nos muestran a los tres niños con rasgos tan diferentes entre sí que expanden el panorama de múltiples adopciones, mostrando en pantalla como se puede llegar a “lidiar” con estas situaciones. Por un lado, Lita, la menor, es propensa a ataques de rabia cuando no obtiene lo que quiere, o simplemente cuando no cena papas fritas. Por otro lado, Juan es más delicado y se disculpa por todo lo que hace pensando que él siempre está mal, aparte de ser muy distraído. Y por último Lizzy desde que nacieron sus hermanos ella siempre fue una mamá para ellos, ya que nunca conocieron a su padre y su madre se encontraba en la cárcel, por eso Lizzy toma el rol de madre para sus hermanos siendo sobreprotectora con ellos añadiendo que se encuentra en una etapa de rebeldía por su adolescencia.

Entonces tenemos a un Pete y Ellie preocupados por si son lo suficientemente especiales para los niños, si tres niños son demasiado, y sería mejor renunciar a esta situación. Pero Anders logra sobrellevar estas situaciones mediante buena comedia y escenas familiares y divertidas. Pese a todo esto, y a pesar de que Pete y Ellie son los headliners de la película, quien nos transmite más emociones y todo en sentimiento que Anders nos quiso plasmar es Lizzy, ya que es la mayor de sus hermanos, quien vivió más tiempo sin una familia, quien se tuvo que hacer cargo de sus hermanos desde bebés y quien lo único que quiere es tener una familia con su mamá biológica. Lizzy, como persona, está en una etapa muy difícil ya que a su edad la estabilidad hormonal influye bastante en sus sentimientos y su rebeldía, cosa que se proyectó sobre todo en la trama secundaria de su aparente sexting con el conserje de la escuela y su difícil acercamiento con Ellie al quererla aceptar como su nueva mamá.

Sin duda “Familia al instante” nos muestra un panorama que para muchos es tabú, para otros es una oportunidad de sobrellevar su vida y para otros es una oportunidad de formar una familia. Y aunque un par de ocasiones realizar chistes racistas o pesados para algunos espectadores, esto rápidamente lo disfrazan con otra situación u otra broma más ligera, alivianando el ambiente de tensión. La sensación de satisfacción que nos quiere presentar Anders es su amplia experiencia en la situación, incluso los tropiezos y fórmulas que él y su esposa utilizaron en esta situación. Podríamos decir que “Familia al instante” es una guía del sistema de adopciones en Estados Unidos y no solo para parejas convencionales, sino también vemos los casos de una pareja homosexual, y una mujer sola.