Fixies: Amigos Secretos | Crítica

Desde Rusia con amor, llega una película animada que ofrece un correcto entretenimiento, coloreando las opciones familiares en la pantalla grande.

Durante milenios, diminutos seres han existido a la par que la humanidad, sin que esta se percate del todo. En cada cultura se han creado mitos en torno a estas misteriosas presencias, y se les ha llamado duendes, hadas o gremlins, entre muchos otros nombres. Estas criaturas se refieren a sí mismas como Fixies, ya que se encargan de reparar todo tipo de artefacto con el que puedan interactuar (fix: arreglar). En general se trata de seres bien intencionados, que en ocasiones se pueden meter en problemas.

Fixies: Amigos Secretos es una cinta de animación digital producida en Rusia, basada en una serie de televisión que en ese país –y muchos otros donde se exporta– ha gozado de popularidad desde 2010 entre el público infantil. Esta es su primera aventura fílmica.

Es a través de la interacción de los Fixies con un niño y con un científico –los “amigos secretos” del título– que se desarrolla la trama de un invento inconcluso y mal utilizado. La aberración tecnológica ocasiona un pernicioso trastorno de personalidad en uno de los miembros de los Fixies.

Los amigos secretos, invisibles o imaginarios han sido tema de populares e interesantes películas de corte fantástico como E.T. El extraterrestre (1982) o Mi amigo el dragón (1977). Como en estos filmes, en Fixies es fundamental que el pequeño resguarde la confidencialidad de la amistad, para la salvaguarda de las criaturas.

Al igual que el programa televisivo de donde emanan la historia y los personajes –en la que cada episodio llevaba una moraleja–, la película lo hace a gran escala. A través de la alegoría y sin moralinas excesivas, el filme logra abordar el tema de las adicciones. Tan sólo eso tiene su particular relevancia.

Narrativamente es interesante que no haya un villano claramente establecido. Vaya, la trama gira en torno a la transformación de un miembro de los Fixies, pero su comportamiento es producto de un elemento externo. No es común que llegue una película animada para niños desde Rusia a nuestra cartelera comercial. Con todo y su correcta manufactura en la animación digital, es posible que Fixies no esté a la altura de las producciones animadas de los grandes estudios de animación. Y aunque su ritmo sea irregular, y los personajes desconocidos para nuestro público, se trata de un proyecto con corazón y entusiasmo que los niños perciben y disfrutan, incluyendo un par de divertidos números musicales. Fixies: Amigos Secretos es una película que da un toque de diversidad y color a la oferta de cine familiar.