Gelly Break | Reseña

Gelly Break es una aventura de plataformas en 3D que usa mecánicas de la vieja escuela, algo que seguramente a todos nos traerá muchos recuerdos de aquella época, cuando éste género estaba explorando los juegos en tercera dimensión, cuando la tecnología ya lo permitía en las consolas de la época. En si, se trata de un título que comienza de forma sencilla, pero que al paso de los niveles va complicándose, al punto de realmente tener cuidado.

LO CLÁSICO NUNCA PASA DE MODA

Las principales acciones del título son saltar y disparar, además de movernos (obviamente), además presenta la opción de pasar la historia en compañía de un amigo. Gelly Break se divide en niveles normales y difíciles, a estos últimos podemos ingresar si logramos obtener ciertos coleccionables en los escenarios. Finalmente cuando los obtenemos abrimos un portal al que podemos acceder si así lo deseamos. O en pocas palabras, si queremos complicarnos la vida entrando a plataformas más demandantes.

GIRA Y DISPARA

Otro elemento a tomar en cuenta (además de saltar y disparar), es que podemos empujar a los enemigos cercanos; esto a un inicio nos ayudará a un cambio de color lo cual nos permitirá pararnos sobre diversas plataformas que pueden ser de color rojo o verde, tal como suena tienes que volverte verde para pararse sobre las verdes y lo mismo con el rojo. También avanzando nos encontraremos que las cosas que son como de cristal o hielo se podrán romper girando al lado de estas, lo cual nos permitirá avanzar en distintos puntos.

Hablando de la inteligencia artificial tengo que decir que esta no es tan peligrosa, al menos cuando el número de enemigos es bajo, pues tienen básicamente dos modos de comportamiento, el de ir de A a B, y el de perseguirte para causar el mayor daño posible; estos comportamientos como dije hacen que nuestra travesía por los mapas sea divertida, pero complicada cuando por ejemplo, nos encontramos con grandes números de enemigos, sobre plataformas flotantes en lava. Un detalle que cambia la experiencia, por fortuna, para bien.

VIAJANDO POR EL TABLERO

Gelly Break es una aventura simple, para cualquier tipo de jugador y sobre todo para los que amamos las plataformas; el título es inteligente al entregar cierta dificultad que puede ser peligrosa cuando no se es precavido, por otro lado el número de niveles es corto, apenas unos seis en dos modos (normal y difícil), esto nos entrega plataformas simples, y otras muy elaboradas en las que debemos cambiar de color para ir avanzando, siempre mientras vigilamos el entorno para que no se nos pase ningún coleccionable.

Todas estas peripecias nos llevarán a la lucha contra un jefe de nivel único y diferente (lo siento, tenía que decirlo); algunos incluso irán cambiando de fase para ponerlos las cosas más estresantes. Por ejemplo, un jefe donde inicialmente solo gira y tiene en sus brazos un rayo rojo que te hara daño, despues se ira cayendo el suelo, y posteriormente convocará enemigos que girarán a su alrededor, y así avanzando mientras tu tienes que esquivar, saltar los obstáculos y disparar al jefe para bajarle toda la vida, sencillo ¿no?

VEREDICTO

Sin duda Gelly Break puede ser del agrado de muchos jugadores, ya sean fanáticos de las plataformas, o más casuales que simplemente desean un buen reto; además las mecánicas en gameplay son tan clásicas que más de uno seguramente se sentirán nostálgicos. A mí en lo personal me recordó a Crash, con esas mecánicas de giros, la forma de los niveles y ciertas transiciones en las plataformas.

Siento que en la actualidad ya no hacen tantos juegos como este, así que pienso Gelly Break es una buena opción para pasar el rato cuando uno se cansa de tantos títulos con tipos de gameplay más elaborados o complicados (dependiendo del nivel de experiencia del gamer); así que es de agradecer tener de vez en vez algo sencillo pero ojo, que siga siendo funcional y divertido, con escenarios y mundos llenos de color y carisma, y un estilo visual que seguro será del agrado de muchos. Pueden encontrar Gelly Break en Nintendo Switch.

Reseña por José Orihuela