#LadyRancho | Crítica

El fenómeno de los Lords y Ladys es una realidad en México, si bien unos por sus torpes o malas acciones, llegan al estrellato de una u otra forma, la mayoría de estas personalidades sufren del bullying y desprecio de la sociedad. Así es como #LadyRancho nos presenta una apuesta menos agresiva de esta viralización. El papel protagónico de Danae Reynaud como Camila Pérez-Meyer, nos presenta la vida de una “niña de papi” millonaria que solo piensa en la fiesta y salir con sus amigas, hasta que una noche al pasarse de copas, toda su vida social da un giro de 180° al ser la nueva “lady jocho”.

Hartos de sus actitudes como mujer e hija, los padres de Camila (Juan Carlos Colombo y Azela Robinson) cambian su chip para crear conciencia y empatía con el trabajo que hay que hacer para conseguir las cosas que quieres en la vida. Pactado esto entre los padres, deciden llevar a Camila a el rancho que tienen junto a todos los empleados, ganadores, jardineros y todo su recurso humano campirano para que ella aprenda el significado del trabajo.

Es en este momento en que la vida de Camila comienza a tener un nuevo sentido, trabajando para comer (literal), teniendo que preparar la comida a los demás y conociendo las historias y vidas de cada uno de los trabajadores del rancho. Es aquí donde el director Rafael Montero pasa a explotar sus dotes de dirección y fotografía para mostrarnos hermosos panoramas, locaciones de maravilla y paneos que nos demuestran la belleza de la naturaleza en su propio hábitat. Por su lado, las escenas filmadas en Ciudad de México, cuentan con una nostalgia para los mexicanos al resaltar la belleza de la arquitectura colonial, que nos recuerda mucho a las tomas del Cine de Oro Mexicano de hace ya muchos años.

Así como en el éxito de “Nosotros los Nobles”, siempre es divertido ver como “él/la niña rica” lo pierde todo y se muestra ante las inclemencias de la sociedad y la vida para reformar su vida y salir adelante por sí misma, ahora con el elenco conformado por Danae Reynaud, Hozé Meléndez y Renata Vaca, estas tres jóvenes promesas del cine mexicano hacen que al menos nuestra sonrisa en ciertos momentos sea auténtica, ahora conformado con los demás actores de reparto, la atmósfera campirana y familiar se detona en cada escena de la cinta.

En general, #LadyRancho es de esas películas que los norteamericanos denominan “feel Good movie” o sea, una película donde la meta final es hacer el bien… sin mirar a quien. Por lo que, aunque la comedia es el punto más fuerte de esta película, también nos vemos envueltos con un pequeño romance de pueblo, aunque es de agradecerse que esta relación no llega a opacar el sentido principal de la cinta. Por otro lado, #LadyRancho también muestra un sentido social y político al verse envueltos de la necesidad de vender las tierras a una mega corporación, invitándonos a preservar nuestra flora y fauna en la medida de lo posible.

Así es como en #LadyRancho los ricos citadinos logran salvar los trabajos y tierras de los campesinos, mientras que estos también salvan a los ricos de vivir una vida llena de dañinas y frívolas riquezas, completando así un perfecto círculo de redención. De esta forma, el noble guión de Molo Alcocer Délano y Mineko Mori, plasman este círculo de armonía que debería tener toda la sociedad, no solo en una película. Por lo que #LadyRancho si bien nos entretiene un buen rato, la sátira socio-política es el gran protagonista de esta cinta.