Malacopa | Crítica

Es una película dirigida por Armando Casas que puede haber sido una de las peores que he visto en el año, en su sentido narrativo y construcción de personajes, me gustaría exagerar o que simplemente fue de mal gusto y es personal, más, tomándolo desde un principio al final del film, da para desear el humor hasta parecer tonta como hecha sin objetivo, ni para venderse, no hallo público dirigido, quizá personas con pésimo nivel de consumo de cine que no tienen referencias para discernir propuestas. Sería un entretenimiento muy nefasto y aunque el gusto se pierde en géneros y vaya que soy bastante versátil, siempre busco el lado positivo de las cosas… Simplemente no.

Malacopa trata sobre un joven adulto que se dedica a la arquitectura llamado Mateo, él es brillante para su trabajo, pero sólo tiene un detalle muy de introvertidos: Es tímido, casi no socializa y es pésimo para ligar (quién sí [?]) además jamás había tenido experiencia en presentar sus propios proyectos, siempre obtenía el apoyo de un compañero para explayar ante los comités, no obstante, en dicha labor, hay primeras veces y la directora general le fascinan los retos, por lo que impone que era momento de echar andar a salirse de sus zonas de confort.

Lo que ocurre aquí es que dentro de su farsa chocante para hacerse pasar por cómica, al menos, termina por aburrir. Siendo que tiene giros muy fantaseos, son como sacados debajo de la manga, y perjuro que no me estoy proyectando: Una porque nunca he entendido como la gente se excusa con que el consumo del alcohol cambia la personalidad y puede llevarte a explorar partes de identidad que sólo puedes lograr en ese estado, para de pronto eliminar de la memoria cualquier desastre. Dos, perpetua la promoción a comportamientos irresponsables y bobos, más, un descontextualice que pierde el enfoque del para qué la película.

Puedo destacar que me gustan sus atuendos, quien haya llevado el vestuario, le pongo 100, y ya, que de verdad hasta el guión es bazofia, sin aguantarse la necesidad fisiológica para evacuar echa audiovisual.

También algo interesante es que el protagónico está interpretado por dos actores (Luis Arrieta y Luis Ernesto Franco) , ya que el personaje se despega y divide en la parte tomadora que se enfrenta con el tímido y viceversa, entonces hay una constante lucha entre ellos sobre cómo actuar respecto a situaciones que van presentándose.

El reparto tiene un atractivo físico muy candente, eso sí. No puedo discrepar en ello. Las locaciones físicas y por arte digital son también llamativas, sólo por mencionar.

Lo que entiendo de Malacopa es que quisieron divertirse por apuntar a la gente descontrolada que arruina la diversión por decir lo que siente y piensa sin filtros, causando problemáticas, adoptando comportamientos incómodos y sinfín de cosas que sabemos de quienes beben mucho y terminan inconscientes.

No recomiendo que vayan a verla, ni siquiera por morbo. Pero pues cada quién gasta su tiempo y dinero en lo que le plazca, por lo que ejercer el derecho a la libertad les acredita que hagan lo que quieran sin considerar el alrededor, tal como alguien con adicciones y conflictos internos ya acata.