Matar o morir | Crítica

De ser “bella, exitosa y popular” en “Como si tuviera 30”, pasando por una amable madre en “La vida extraña de Timothy Green” y pasando por “Yo soy Simón”, Jennifer Garner nos ha demostrado su lado amable, dulce y cariñoso, pero ahora, tras el fatídico asesinato de su esposo e hija, el director Pierre Morel (Director de Taken) nos muestra el lado más oscuro de Jennifer en “Matar o Morir”.

Riley North (Jennifer Garner) es la viva presencia de la justicia, quien, tras perder a su esposo e hija en un asesinato, pierde toda sutileza para hacer lo propio y cobrar venganza por su propia mano. “Matar o morir” nos presenta a una familia tradicional con algunos problemas financieros, mientras que Riley es una entregada esposa que trabaja en un banco y al terminar, se enfoca en la felicidad de su esposo Chris (Jeff Hephner) y su hija Carly (Cailey Fleming). Debido a sus problemas financieros, Chris se ve obligado a considerar un trato con un “amigo” que está planeando estafar a un narcotraficante local, Diego García (Juan Pablo Raba). Al final del día Chris decide alejarse del plan, sin embargo, durante un día de paseo junto a Riley y Carly, estos resultan asesinados, dejando a Riley gravemente herida, pero a Chris y Carly muertos.

Riley, en busca de justicia y venganza por su familia, coopera con los detectives a cargo de la investigación (John Ortiz y John Gallagher Jr.) quienes junto con el juez están claramente sobornados por el cartel de García. Habiendo testificado en contra de los asesinos, el juez minimiza la situación de Riley, llegando esta al punto de querer agredir a los matones en la corte y así siendo condenada a un hospital psiquiátrico.

Después de haber logrado escapar del hospital y tras 5 años de entrenamiento (Chad St. John, guionista, no se toma las molestias de explicar su entrenamiento), Riley se convierte en una experta en el combate con armas y cuerpo-a-cuerpo, entre otros conocimientos tácticos “militares”. Al día, Riley North sólo tiene una cosa en mente, ¡venganza! Por lo que regresa a Los Ángeles para cazar a García y a todo su cartel sin ninguna misericordia.

El director Pierre Morel no escatimó en gastos ni en ideas ultraviolentas para lograr el máximo asombro en la audiencia. Existe un detalle que está bien ejecutado, aunque no se ve bien ante los espectadores, y esto es que las escenas de combate, sobre todo las de cuerpo-a-cuerpo, no se ven ágiles o bien ejecutadas, pero es de entenderse, por un lado tenemos a capos del narcotráfico que solo saben disparar hacia todos lados y por el otro tenemos a una mujer que apenas lleva 5 años de entrenamiento y sin ningún encuentro real, por lo que es completamente entendible que estas escenas no sean las más ágiles o vistosas, aunque si son certeras y extremadamente gráficas. Separado de todo lo anterior, la escena final desgraciadamente se queda muy chica en cuanto lo que nos ofrece la película en general.

Jennifer Garner, quien desde Alias (2006) que no realizaba un papel así de agresivo, aún sabe cómo personificar a alguien violento y con sed de venganza, aunque hay que aceptar que su fuerte es la comedia y el drama. Por nuestro lado, durante toda la función “Matar o morir” nos tuvo al borde de la butaca, en la que no sabíamos si paralizarnos por la cruda violencia o estar muy atentos en las escenas de acción, o cual por supuesto, nos hace imaginar fácilmente una secuela de la cinta.