Megalodón | Crítica

Jason Statham está de regreso para darle un “estate quieto” a un prehistórico tiburón gigante. Megalodón (The Meg) estás basada en el libro de Steve Alten, Meg: Una novela de terror en lo profundo, y después de casi 20 años de planeación, pasar por las manos de Jan de Bont (Twister), Guillermo del toro (Pacific Rim) y Eli Roth (Hostel), esta cinta terminó en las manos del director Jon Turteltaub, quien definitivamente cumplió con todas las expectativas de la película.

Megalodón nos muestra a un grupo de científicos que trabajando en un centro de investigación submarina conocido como Mana One, el cual se encuentra en las aguas cercanas a China y que fue cien por ciento financiado por el excéntrico multimillonario Jack Morris (Rainn Wilson). El encargado de la investigación es el oceanógrafo Minway Zhang (Winston Chao) y su hija Suyin (Li Bingbing), una bióloga marina. La finalidad del equipo de Mana One es comprobar la hipótesis del Dr. Zhang, la cual explica que lo que hasta hoy conocemos como el fondo del mar, puede que no lo sea, descubriendo una fosa acuática jamás explorada. Sin embargo, en el camino a su misión, el submarino tripulado por Celeste (Jessica McNamee) sufre un accidente y necesitan apoyo inmediato.

Con el tiempo encima, el Dr. Zhang necesita un plan de urgencia para rescatar a su tripulación, para esta misión, solo un hombre puede completarla, Jonas Taylor (Jason Statham), un experto en rescate de alta mar, quien por cuestiones del destino, se encontró fuera de servicio desde hace 5 años, ya que durante un rescate, el describió a una bestia gigante como la causante del fallo de su misión pasada. Tras informarse sobre el nuevo incidente y enterarse que su exesposa, Celeste, rápidamente aceptó esta nueva misión. A partir de aquí, Jonas descubre que todo este tiempo tuvo la razón y que después de millones de años, ¡aún existe un Megalodón!

Dean Georgaris (Lara Croft Tomb Raider: La Cuna de la Vida), y Erich y Jon Hoeber (Battleship: Batalla Naval) han creado una estupenda adaptación del libro de Alten. En general, su guión invita al espectador a explorar las emociones del Sci-Fi y el terror natural, así como generar empatía con todos y cada uno de los personajes. Megalodón, ya como película de Hollywood, toca elementos de comedia, acción, intriga, romance pero sobre todo, tiene ese “algo” que te hace relacionarla directamente con las clásicas del cine Jaws o Jurassic Park.

Las cintas que ha dirigido Turteltaub, le han ido bien para utilizar toda su experiencia en Megalodón, si bien él está acostumbrado a películas de bajo presupuesto, ahora junto a Warner Bros. Pictures y su gran presupuesto, Turteltaub logra mantener un tono consistente y saber cuándo explotar el “espectáculo”. Si te ha tocado ver alguna de las películas de Sharknado, sentirás que Megalodón tiene un par de escenas semejantes, pero ahora con un presupuesto mayor, estas escenas logran ser una experiencia maravillosa.

Statham, por su lado, así como la producción, sabe lo que la audiencia quiere exactamente de él, ya sea que tenga un mano-a-mano contra el Megalodón, o tan solo hacer una escena donde camine solo con una toalla en la cintura. Claro que también tenemos al Statham “Don Juan”, mostrándonos una química bastante natural con la pequeña actriz Shuya Sophia Cai, quién es hijo de la co-protagonista, Suyin. Aquí podemos ver una gran unión entre un adulto y un pequeña, haciendo divertidas e inesperadas escenas. Por otro lado tenemos las participaciones de Page Kennedy o Ruby Rose, quienes tienen un papel bastante definido, predecible y plano, sin embargo, no llegan a ser molestos o aburridos. Para todo esto, tenemos la fortuna de que en Megalodón pasa el suficiente tiempo para conocer los sentimientos de cada uno de los personajes involucrados, algo difícil de lograr, pero bastante claro en esta cinta.

Megalodón logra un progreso sorprendente en muchos aspectos, la parte romántica, que no siempre son buenas en las películas de acción, aquí la tenemos de manera paulatina, no es exagerada ni forzada la tensión entre Suyin y Jonas. La “hora sad” nos impregna de los sentimientos de la tripulación al momento de tener pérdidas en el equipo, haciéndonos parte del equipo. Algo “bueno” en Megalodón es que no nos saturan de información científica que el público general no comprenderá, si bien vemos un par de imágenes o muchísimos monitores con información, dan más que entendido que cada miembro de la tripulación sabe lo que hace, así no comprometen la inteligencia de nadie. Todos estos elementos hace que Megalodón sea una primicia de entretenimiento asegurado, pero sin la narrativa histórica que debería tener un monstruo prehistórico.

Megalodón es en gran medida una deliciosa película que todo el que la vea la disfrutará al mil por ciento. Dos horas de suspenso, acción, romance, comedia y Jason Statham nos harán vivir una increíble experiencia, mantenernos al borde del asiento, hacer que digamos “¡no m*mes!” y todo ese factor “sorpresa/esperado” que nos encanta en estas películas de “monstruos”. Tan predecible y con muchos guiños a la cultura de los monstruos prehistóricos, Megalodón es todo y un poco más de lo que esperarás desde el momento en que decides comprar tu entrada al cine.