Milla 22: El Escape | Crítica

Raras veces Mark Wahlberg tiene una gran película. Es comprensible que entre actores y directores les guste su forma de trabajar y sigan haciendo participaciones en conjunto, sin embargo, entre el director Peter Berg y el actor Mark Wahlberg parece que están jugando. Berg expresando sus fantasías de exmilitar y Wahlberg interpretando al clásico “héroe” que necesita ser el centro de atención de la película. En este sentido, Milla 22: El Escape es especialmente mala ya que Wahlberg no tiene esa presencia ni carácter de héroe militar, sádico, de sangre fría.

James Silva (Mark Wahlberg) es un militar de élite que trabaja para la CIA y es comandado por Bishop (John Malkovich) que es el estratega del equipo. Este equipo de élite se encuentra ahora en una misión en Asia para recuperar un peligro dispositivo químico. Acompañados por Li Noor (Iko Uwais), quien presume ser la única con información sobre donde encontrar este dispositivo, les impone como condición llevarla a los Estados Unidos para mantenerla a salvo y darles la información. Para esto, tendrán que recorrer 22 “PELIGROSAS” MILLAS desde la embajada hasta el aeropuerto. Desafortunadamente, un equipo de ciber terroristas pone en apuros a nuestros “héroes”.

Películas de acción como Milla 22: El Escape, deberían tener un trama sencilla, directa y emocionante, de hecho, Berg no la tenía nada complicada, ya que pudo usar la misma fórmula que su anterior película The Rundown. Sin embargo, buscaron una apuesta más grande en el guion, pero la guionista Lea Carpenter solo nos ofrece torpeza. En lugar de construir una relación entre Silva y su equipo, este “macho” busca ser el principal personaje sea cual sea el costo, presuntamente Silva es un genio en el campo de batalla, sin embargo, sus enemigos siempre están un paso delante de él hasta el final.

Berg siempre ha sido fanático de las personas con uniforme, nos lo ha demostrado en sus películas como Battleship, Lone Survivor y Patriots Day, ilustrándonos sobre cómo hombres y mujeres no tienen miedo de sacrificar sus vidas por mantener la paz en la zona. A pesar de esto, en Milla 22: El Escape, Berg buscó explotar el uso del “patriotismo forzoso” y el uso injustificado del poder militar.

Pocas son las escenas -violentas- que son disfrutables; destacables las escenas de combate mano a mano y artes marciales. Al menos estas escenas producen un mejor más emoción y adrenalina que solo ver a Mark disparando su rifle. James Silva es de esas personas a las que nunca les confiaría mi vida, él está dispuesto a dejar morir a millones de personas en un ataque químico-nuclear, si es que falla en su misión. Por esto me atrevería a decir que él es un antihéroe, una oportunidad en un mundo lleno de oportunidades desalmadas.

Milla 22: El Escape nos muestra que vivimos en un mundo injusto y se necesitan personas de sangre fría y con poca moral. Lamentablemente en esta ocasión no tienen cerebro para respaldar esta hueca moral. Aclaro, Mark Wahlberg no es mal actor, pero su talento actoral es muy limitado, es mejor cuando interpreta a un rudo cómico (Daddy’s Home) o a un godín que habla con su oso mágico (Ted), pero su postura machista rebosante de testosterona se vuelve irritante en Milla 22: El Escape.

Casi nada en Milla 22: El Escape funciona como debería, y uno esperaría que las colaboraciones entre un director y un actor produjeran películas más fuertes, no más débiles. Y, sin embargo, como muestra Milla 22: El Escape, ni Berg ni Wahlberg están cerca de cima con esta película. En lugar de dejar a Wahlberg interpretar a un tipo duro e “ingenioso”, la película hubiera sido mejor si hubiera dejado que el enigmático Li fuera el protagonista y mostrara más de la capacidad de artes marciales de Uwais.