Ni tú, ni yo | Crítica

No podemos negar que uno de los grandes patrimonios culturales de México es la Lucha Libre, y por esta misma razón, el cine ha buscado explotar este folclor cada que puede, cosa que, hasta hoy en día, se repite en la cinta mexicana “Ni tú, ni yo”. La cinta nos quiere mostrar lo que es el amor en la familia, si ya el amor marital es algo muy recurrente, ahora veremos cómo el amor fraternal logra su cometido.

Desde que Guadalupe (Mauricio Argüelles) era niño y soñó con ser un gran luchador hasta que tuvo un pequeño inconveniente el cual inició la eterna rivalidad entre él y su hermano mayor, Gabino (César Rodríguez), siendo este el punto de partida de nuestra cinta.

El director Noé Santillán-López quiso crear una comedia-“romántica”, aunque aún no sabemos si esa fue su primera intención. En “Ni tú, ni yo” conocemos el paso que Guadalupe y Gabino tienen que vivir hasta reconciliarse como familia, claro que este camino no será nada sencillo siendo bastante diferentes en sus personalidades, pero también, esta diversidad entre ellos nos lleva a muchos momentos emotivos y cómicos, por no decir fársicos. Ambos hermanos son luchadores de profesión, con años de entrenamiento y peleas dentro y fuera del ring, nos muestran todas sus habilidades en más de una escena, dejándonos en claro el dramatismo, diversión y comedia que representan a la Lucha Libre en todo su esplendor, abundando las llaves, golpes cuerpo a cuerpo y maromas que en toda lucha de técnicos y rudos podría presentar.

El tema principal es la familia, sin embargo, no solo nos muestran el amor entre hermanos, sino el amor verdadero de padre-hija, dándonos el caso de Guadalupe, quien es padre soltero y tiene a una hermosa niña (Ana Paula Martínez). “Ni tú, ni yo” también nos presenta un caso de homosexualidad en uno de sus personajes, pero este es completamente tratado con naturalidad sin ningún tema de homofobia entre los protagonistas o actores secundarios, siendo pilar de este tema la actriz Bárbara de Regil, mostrándonos el clásico estereotipo cinematográfico de una mujer neurótica, desesperada e insegura de sí misma.

“Ni tú, ni yo” no es la clásica película de Lucha Libre, sino que esta vez lo utilizan como excusa para darnos un poco de golpes y acción física entre los protagonistas de la cinta. A pesar de estos actos, nos entregan una comedia rosa y familiar, apta para toda la familia y para que estos mismos entiendan que el cariño no solo se presenta entre una pareja, sino que también existe el amor y cariño entre los integrantes de la familia.

Gracias a que cuenta con una trama poco profunda, frecuentemente caen en un bucle de chistes o acciones que se repiten un par de veces, por desgracia, pocas son cómicas o atractivas al público, lo que vuelve tediosas estas repeticiones.