Pie Pequeño | Crítica

Entre los guionistas que se encuentran en el equipo a cargo de Pie Pequeño encontraremos a Regua y Glenn Ficarra, quienes han causado revuelo en la mayoría de sus cintas. Pie Pequeño invita a los niños a pensar por sí mismos, y cuestionar, de una forma respetuosa y con fundamentos, a preguntarse todo lo que se les han enseñado. Pie Pequeño se lleva a cabo en la cima de los montes Himalaya donde una comunidad perfectamente organizada de Yetis, rigen todos sus ideales y creencias en unos escritos en piedra. Muchos considerarían que la cinta es una declaración a llevarle la contra al gobierno, religión y a la sociedad, pero recuerden, este es una película para niños, quienes están muy jóvenes para saber que estos temas son una realidad.

Pero, este podría decirse que es el problema. Pie Pequeño está dirigida a un público infantil, sin embargo, personas de todas las edades la podrán ver, lo que significa que debe ser aceptada por la sociedad a una escala masiva. Por estas mismas razones, Warner Bros. Junto con los directores Karey Kirkpatrick y Jason Reisig, lograron una película completamente agradable y familiar, y con el clásico de las películas infantiles, la parte musical.

En esta ocasión, el cantante Sebastián Yatra presta su voz para nuestro peludo amigo, Migo. Comenzando de la manera más alegre posible en toda la existencia, tenemos un performance mostrándonos a toda la comunidad de Yetis trabajando felizmente en equipo. El padre de Migo, Dorgle (Arturo Mercado) tiene la enorme responsabilidad de volar por los aires para golpear un gong y así despertar al gran caracol de luz (el sol). Todos en la aldea tienen una tarea, bajo la mentalidad de “haz lo que te digo, y no preguntes por qué”, todos los Yetis tienen el deber de seguir los estipulo de “las piedras” (su guía espiritual y de vida. Dentro del grupo, nos encontramos con El Guardián de las Piedras, quien rige y cuida a la aldea, pero, sobre todo, cuida que los mandatos de las piedras se cumplan, ya que en ellas se encuentra el conocimiento del mundo tal y como ellos lo conocen.

Un día, mientras Migo se encontraba en su práctica para heredar el puesto de su papá como encargado del gong, Migo vuela más de lo calculado, cayendo en uno de los rincones de la montaña topándose con lo que jamás pensó ver en su vida… un Pie Pequeño. Para ayudar a Migo a salir de sus dudas y a ayudarlo a volver a encontrar a ese Pie Pequeño, tendremos a sus amigos Meechee (Sandra Domínguez), hija de el Guardián de las Piedras y científica nata; también tenemos a Gwangi (Jorge Ugalde), el noble del equipo; Kolka (Betzabé Jara) quien es la voz de la razón; y a Flem (Moisés Iván Mora).

Todo en la película corre fluidamente, las altas y bajas de la historia son increíblemente bien compensadas con música, escenarios o cualquier cosa que pase alrededor de los personajes principales. Pero lo más emocionante de Pie Pequeño es la forma en que sus personajes presionan cada vez más en contra de lo que se les ha enseñado durante toda su vida, incluso si estas historias y reglas se hicieron para proteger a la tribu de Yetis. Algo de aplaudirle a Pie Pequeño es que no tenemos un villano, sino una situación donde tocan temas actuales como el racismo, la discriminación, las fake news, la ignorancia y la tolerancia entre especies. Todo esto hace que Pie Pequeño sea superficialmente dulce e infantil, pero con un entorno tan relevante y de actualidad.