Ready Player One | Crítica

Ready Player One es un libro escrito por Ernest Cline, con una visión bastante poética de la máxima aventura que podría tener un gamer en nuestra actualidad, y con toda la nostalgia y emoción que puedan imaginar e investigar mientras lo leen. Hoy les traemos la crítica de la película que Steven Spielberg hizo inspirándose en la emocionante historia de Wade Watts.

UN NOMBRE Y APELLIDO CON LAS MISMAS INICIALES

Ready Player One está recreada en el año 2045, en una sociedad con sobre población y una marcada división de riquezas, donde los pobres se mueren de hambre, y los ricos nadan en piscinas de oro. Dentro de esta sociedad que medio funciona, OASIS es la herramienta de escape para todo el mundo con acceso a unos lentes de realidad virtual, pues es ahí donde se libran miles de batallas, cualquiera puede estudiar, viajar, vacacionar e incluso trabajar. Con la muerte de Halliday, el creador, un concurso por encontrar tres llaves es la motivación para que todos los usuarios de OASIS inviertan su tiempo y dinero por el máximo trofeo de la historia: medio billón de dólares y el control absoluto de OASIS. El problema? El problema es IOI, la empresa multimillonaria que quiere ganar la justa -aunque ellos la conviertan en injusta- ayudada de su interminable ejército y múltiples expertos en la vida de Halliday, lo cual es esencial para encontrar las llaves. Wade Watts es el protagonista que decide dedicarse a hallar los artefactos, sin darse cuenta de la magnitud de esta búsqueda y de las consecuencias que podrían resultar si resulta victorioso, tanto sociales como personales.

UN GUIÓN CHULO

Ernest Cline y Zak Penn fueron los encargados de escribir el guión, por lo que no es de extrañarse que la película vomite referencias al libro por toda la pantalla, sin embargo y no a manera de spoiler, todo lo que sepan del escrito servirá de poco para la narración y aventura que enfrenta el elenco, mismo conformado por Tye Sheridan (X-Men: Apocalypse), Olivia Cooke (Bates Motel), Ben Mendelsohn (Rogue One: A Star Wars Story), Simon Pegg (Shaun of the Dead) y Mark Rylance (Bridge of Spies). Sí, el reparto es más nutrido pero son estos los que encabezan la parte más importante del filme, pero los nombres de Lena Waithe, Win Morisaki, T. J. Miller, Hannah John Kamen y Ralph Ineson no deben ser pasados por alto.

Durante la película el respeto a las líneas del libro son tales, que no será posible beberse todos los detalles con una sola ida al cine, incluso durante la proyección mis amigos hacían comentarios -en voz baja como debe ser- sobre apariciones y cameos que un servidor no notó por estar observando otros en algún lugar diferente de la pantalla. Son miles de elementos observables y otros muy bien escondidos, los que hacen la verdadera magia de Ready Player One, mientras nos avientan rápidamente una historia fácil de comprender y a un ritmo perfecto para no aburrirnos y así mantenernos alerta.

UN 10 PERFECTO EN EJECUCIÓN

Iniciando con “Jump” de mi banda favorita de todos los tiempos, Van Halen -quienes por supuesto aparecen en el libro-, pasando por la brevísima y concisa explicación de la situación, y recibiendo camionetadas (sic) de acción, Ready Player One no deja de sorprender por la perfecta ejecución de los efectos especiales, así como de los sonidos deliciosamente recreados, mezclados con una música ochentera y un aire de aventura que los gamers y amantes de la cultura pop de décadas pasadas, amarán con locura.

Era de esperarse que Spielberg echara mano de todas las artimañas posibles para atraer al espectador, pero son las escenas sobrecargadas de cameos lo que nos hace querer ver más y más de la película, y nos hará rogar por multiples secuencias donde los protagonistas enfrenten situaciones nada comunes. Aquí es donde entra el trabajo de dirección a los actores, quienes entregan una labor limpia y bien lograda en las partes donde aparecen, pues es mucho más el tiempo que veremos el CGI donde la voz de ellos es lo que genera esa conexión con el personaje, uno muy agradable por cierto, pues estas voces nos convencen de los sentimientos que tratan de demostrar, y lo logran claramente.

Ready Player One hace un gran trabajo en la presentación del villano y su compinche, donde la fuerza de estos dos se equilibra lo suficiente para que te caiga mal y a la vez parezca un hueso duro de roer. Equilibro es también visto en Wade Watts pues personifica bien la personalidad genérica de un gamer en el mundo virtual, pues no es el más efectivo del mundo, tiene sus fortalezas y sus virtudes, pero también es un enajenado que ingiere diariamente información para alimentar su cerebro ávido por esta cultura, y Sheridan quedó al centavo. El papel estelar -pero sin serlo en los créditos- es de Art3misa, interpretado por Olivia Cooke, que muy por debajo del agua es la más valiente del grupo, y la que lleva el peso de la batalla así como el liderazgo, resultando en un empoderamiento brutal -así se dice?- a una mujer con más amor por su causa que por el hecho de ser la muchacha chicha; es decir que Art3misa surge como ese rol que hoy en día está de moda por otorgar protagonismo a la mujer, y Spielberg lo plasma sutilmente y al mismo tiempo dejando un sello muy marcado. Un aplauso largo y fuerte para la mezcolanza de razas, misma que viene desde el libro y termina con una aceptable química que bien pudo haberse explotado más, pero eso ya es percepción propia.

VEREDICTO

Ready Player One es una oda a la cultura pop de los 80’s y 90’s, que durante toda la película presenta homenajes a tantísimas películas, grupos musicales y videojuegos que será difícil pescar todo en una sola exhibición, pero más allá de concentrarse en lo visual, presenta una historia de aventura y amor que encaja muchamente bien -me inventé la definición ahorita- con gran parte de la población gamer en el mundo, donde cualquiera quisiera enamorarse en línea de ese ser especial que conecte con nosotros sin necesidad de tenerlo físicamente.

Ready Player One es un regalo para nosotros, los que hemos vivido desde hace años enamorados de una época épica y que gracias a la digitalización y remasterización, no se ha perdido ni ha quedado en el olvido, y que sin duda alguna estará viva en las décadas venideras, y a manera de recomendación por favor no la vean en 3D, háganlo en la pantalla más grande posible, lean el libro dos o tres veces, y hagan uso de su inglés pues tal obra no merece verse pegando el ojo a los subtítulos.