Rescate en Entebbe | Crítica

A 41 años de la “Operación Thunderbolt”, Padilha aporta una perspectiva diferente a la que se considera una de las importantes maniobras de rescate de rehenes, por parte del ejército israelí.

El 27 de junio de 1976, la noticia del secuestro del vuelo 139 de Air France, llega a oídos del Primer Ministro de Israel. Un Airbus A300 proveniente de la ciudad israelí de Tel Aviv con destino a Paris, trasportaba 248 pasajeros y 12 tripulantes. En su escala en Atenas, dos palestinos del Frente Popular para la Liberación de Palestina-Maniobras Externas (FPLP-ME) y dos alemanes de las Células Revolucionarias alemanas, tomaron el control del avión desviándolo hacia Libia, donde se reabastecieron de combustible para llegar finalmente a su destino: Entebbe, Uganda. Al separar a los israelís del resto de los rehenes es obvio que corresponde al gobierno israelí la decisión de negociar con los terroristas o emprender una misión de rescate.

Originalmente titulada “7 days in Entebbe” la cinta de origen estadounidense de acción y drama. Fue escrita por Gregory Burke y dirigida por el cineasta brasileño, José Padilha. Es protagonizada por Rosamund Pike y Daniel Brühl y se une a la lista de producciones que anteriormente habían narrado el suceso: “Victory at Entebbe” (1976), “Raid on Entebbe” (1977), “Operation Thunderbolt” (1977) y “The Last King of Scotland”, pero cuenta con la ventaja de tener nueva información desclasificada desde entonces.

Rosamund Pike interpreta a Brigitte Kuhlmann “Halima”, una revolucionaria de origen alemán que junto a su pareja sentimental “Boni” secuestra el avión con destino a París. Daniel Brühl es Wilfried “Boni” Böse, un editor de libros alemán que cree en la liberación de Palestina y como parte de su “activismo radical” secuestra el avión en espera de lograr la liberación de sus camaradas. Lior Ashkenazi actúa como Yitzhak Rabin, el Primer Ministro de Israel quien preocupado por la seguridad de los cautivos se propone cambiar la política de la “no- negociación” y tratar por la vía diplomática, Eddie Marsan es Shimon Peres, el Ministro de Defensa israelí cuyo ideal era planear el rescate por medio de una operación militar sin negociar con los terroristas. Nonso Anozie hace su aparición como Idi Amin, el excéntrico dictador de Uganda que presta su apoyo a los secuestradores.

La cinta comienza con un intenso performance de la canción tradicional judía “Echad Mi Yodea” a cargo de la Compañía de Danza “Batsheva”, esta escena es de suma importancia por dos razones: la primera es que tanto el teatro como la canción serán elementos recurrentes durante la película y la segunda es que sirve de introducción a dos personajes secundarios, un joven soldado de nombre Zeev Hirsch (Ben Schnetzer) y su novia, Sarah (Zina Zinchenko) una bailarina de la compañía.

La secuencia del film es alternante, lo que nos permite conocer la historia desde diferentes perspectivas que nos será transmitido a través de la experiencia de los personajes principales y secundarios, intentando con esto, dar una visión más integral. En contraste con sus predecesoras, la cinta no se basa solamente en la planeación y la ejecución de la posteriormente bautizada “Operación Jonathan”, si no que trata de ir más allá al retratar “el otro lado” de tal suerte que llegamos a conocer el pasado ficcionalizado de Brigitte Kuhlmann y Wilfried Böse, sus motivos y los problemas a los que se enfrentan al intentar mantenerse fieles a sus ideales revolucionarios.

En mi opinión el argumento no es nada memorable y no considero que aporte demasiado a la forma en que se entiende el conflicto Israel-Palestina. El mérito real de esta película es la manera en que es relatada. El excelente trabajo de musicalización realizado por Rodrigo Amarante y la intercepción del número de danza contemporánea dotan a las escenas de la carga emocional necesaria para involucrar al espectador en la acción del momento. La cereza del pastel es el clímax de la operación donde el baile y el despliegue militar se mezclan en una escena cargada de intensidad.

“Rescate en Entebbe” es un film que aunque es entretenido e interesante en su ejecución, no trae a la mesa nuevos datos que permitan al espectador conocer a profundidad el conflicto. Personalmente considero que se necesita bastante contexto para comprender esta obra en su totalidad. Si estás interesado en ver una buena película de drama con contexto histórico, entonces no puedes perderte esta película en tu cine favorito a partir del 13 de abril.