Robin Hood | Crítica

La clásica historia del folklore de Inglaterra sin duda ha pasado por una larga, muy larga serie de adaptaciones, en todo tipo de formatos; algunas buenas, algunas malas, y algunas casi deplorables, ahora toca hablar sobre la última, la más nueva y para la pantalla grande, una versión se podría decir, que intenta ser dinámica y moderna, pero que cae desesperadamente en una muestra inmensa de “copias” a otras cintas.

CUÁNDO QUIERES SER COOL… PERO…

Robin Hood, dirigida por Otto Bathurst de quien podemos ver algo de su trabajo en el capítulo The National Anthem de la serie británica Black Mirror, nos “mueve el tapete”, pues Bathurst, quien por cierto es ganador del premio BAFTA de 2014 por la serie de BBC Peaky Blinders, ahora presenta un trabajo totalmente flojo y casi sin espíritu, lleno de referencias a otras cintas de acción y hasta de superhéroes (ya hablaré de eso después) que desde el primer minuto intenta desesperadamente llamar la atención del público queriendo ser cool, en onda y novedoso, cosa que más bien puede provocar en el espectador algo de pena ajena, ya saben, como cuando uno ve cierta película y sólo trata de sonreír a quién se la recomendó.

De esta forma Robin of Locksley, interpretado por Taron Egerton, se nos presenta como un personaje que de pronto lo ha perdido todo y que por esto pues, decide volverse el vengador (funciona más así). Pero no como los de Marvel… o bueno, casi, un poco. Piensen en una mezcla entre las líneas argumentales y sucesos de Arrow, con una pizca de El Caballero de la Noche, algo de el estilo fílmico de Guy Ritchie como en su trabajo Sherlock Holmes y finalmente mucha, mucha ropa de la tienda Zara. Y así, tenemos un Robin Hood del 2018, en la época de las Cruzadas pero que viste cool, suena cool, se mueve cool, usa su arco como un experto deportista olímpico y además cool y no sólo eso, además de tener el tiempo para luchar contra el malo de la película, de nuevo, el actor Ben Mendelsohn (por favor, ya denle un papel de bueno a este señor) como el Sheriff of Nottingham, tiene tiempo además… de verse envuelto en un triángulo amoroso con su amada Lady Marian, personificada por Eve Hewson, quien también resulta un poco atraída por otro villano, Jamie Dornan, como Will “Scarlet”. Oh, y se me olvidaba mencionar al mentor, el gran actor Jamie Foxx como el buen John.

LO QUE PASA EN NOTTINGHAM, SE QUEDA EN NOTTINGHAM

Como dije, muchos reconocerán eventos ya vistos en otras historias, es decir, el intrépido héroe que se convierte en un justiciero protector de los inocentes, luego de haber perdido todo, vivir alejado de su tierra y volver como alguien capaz y formidable decidido a pelear contra el villano de la película, pero que oculta su identidad detrás de una personalidad descuidada, un mujeriego o alguien que prácticamente le importa un bledo el mundo ¿Les suena a El Caballero de la Noche? pues si. Como dije, la cinta toma ideas prestadas de otros lugares, pero no sólo eso, también el estilo de filmación.

Cualquiera que hay visto el trailer seguro habrá pensado en La Leyenda de la Espada de Guy Ritchie; de hecho la escenografía, movimientos de cámara, tonos, ropa, efectos visuales, y hasta el slow motion nos recuerdan a la película del Rey Arturo y la leyenda de su espada Excalibur (otra cinta no muy buena). Así que aquí, si les agradó, o no aquel largometraje, pueden esperar lo mismo.

En pocas palabras a nivel de producción Robin Hood pasa la prueba, estéticamente, en efectos, secuencias de acción y otros elementos, logra bien su objetivo, pero nuevamente falla en presentar un mundo creíble y realista. Los atuendos de cada personaje de la historia parece sacado del hoy en día, con uno que otro retoque, quizá hasta podríamos pensar que tienen su ropa puesta con la que llegaron al rodaje; todo se ve muy fashion, nuevo y de corte perfecto, así que si buscan algo que desee representar una época con sumo cuidado, definitivamente esta no es su película.

ESQUIVEN ESTA FLECHA

Desafortunadamente Robin Hood es una de esas películas en las que definitivamente uno debe apagar el cerebro y concentrarse en las palomitas. Sí, tiene sus momentos entretenidos y de carisma, gracias a sus actores, quienes han tenido su mejor momento en otras producciones, y quí, por mejor que haya sido su esfuerzo, no pueden salvar la cinta, ya que ésta cae en muchas similitudes con otros trabajos y no sólo eso, la historia se desarrolla con altibajos y clichés que al final, no terminan de cuajar. Lo curioso del asunto es que Robin Hood finaliza prometiendo una secuela, y la verdad, no sabemos si alguien estaría interesado en verla. Eso sólo el tiempo lo dirá.