Roman J. Israel, Esq. | Crítica

“Cada uno de nosotros es mucho mejor que lo peor que hemos hecho”

– Roman J. Israel Esq

Roman J. Israel, Esq. Es el título del drama de carácter legal escrito y dirigido por Dan Gilroy. Es protagonizado por Denzel Washington, Colin Farrell y Carmen Ejogo. La cinta fue estrenada en el Toronto Film Festival 2017 y le ha valido a Denzel Washington las nominaciones en la categoría de Mejor Actor en los Academy Awards y los Golden Globes, así como la nominación en los Screen Actors Guild Award.

La cinta sigue la historia de un abogado activista de los derechos humanos que tras la muerte de su socio es obligado a salir de su zona de confort y enfrentarse a un mundo que apenas entiende, esto creará una crisis al protagonista que le hará cuestionarse sus principios y la labor que ha desarrollado los últimos 35 años.

Denzel Washington interpreta al abogado Roman J. Israel un hombre idealista que se encuentra dentro del espectro autista con una impresionante memoria y gran talento para la abogacía, siempre que esta sea detrás del telón. Cuando su socio William Jackson cae en coma, Roman se ve obligado a encargarse de los asuntos externos, algo que ha evitado por años. Colin Farrell da vida a George Pierce un joven y exitoso abogado, discípulo de Jackson y heredero de su despacho, ofrece a Roman empleo en su importante firma. Finalmente Carmen Ejogo es Maya Alston, una activista voluntaria que conoce el trabajo de Israel como activista y se siente inspirada por él.

La cinta puede dividirse en tres arcos, en el primero conoceremos a nuestro protagonista, quien parece un viajero del tiempo atrapado en la época actual: Con un estilo que recuerda mucho a la moda de los años 60´s, Roman vive en un oscuro apartamento rodeado de libros, carpetas y post it, tiene una vieja computadora, escucha a Eddie Kendricks en su ipod y usa un celular con apenas lo elemental. Toda su práctica se ha centrado en mejorar las condiciones de los reclusos y garantizar el trato digno de todas las personas, pero el coma de su socio y el cierre de su firma lo dejan totalmente desamparado.

El segundo arco le hace ver a Roman que es un marginado, su falta de tacto (aunque no es mal intencionado) le trae problemas en su nuevo empleo. Pronto, es obvio para él que su manera de hacer las cosas es caduca, y sin embargo no sabe desenvolverse de otra manera. Roman, decide confiar a Pierce el proyecto en el que ha estado trabajando, una revolución al sistema penal que puede cambiar la historia, pero su nuevo jefe no está interesado. Al sentirse traicionado por aquello que siempre ha defendido, desarrolla una crisis de identidad que le hará tomar una actitud más cínica y lo lleva a lucrar con información confidencial.

En el tercer arco, se presenta el clímax de la historia, algo ya anticipado por la primera escena del film. Roman es capaz de ver que aún puede inspirar a aquellos que le rodean y ser un agente de cambio en el mundo. El final se presenta de manera un tanto abrupta pero logra mantener la tensión de los espectadores. Roman J. Israel, Esq. Es una cinta que abarca una gran cantidad de temas, es en parte una denuncia al sistema de justicia, en parte un llamado a defender los derechos civiles. Aunque la trama se torna un tanto predecible, creo que retrata muy bien las luchas a las que se enfrentan los defensores de los menos privilegiados.

En conclusión, creo que estamos frente a una fábula muy humana, que retrata bien las luchas a las que se enfrentan las personas que tienen problemas con las relaciones interpersonales. Aunque ficticio, Roman es uno de tantos “héroes anónimos” con grandes convicciones que existen por ahí. Considero, que la brillante interpretación de Washington en un personaje con tantos matices es muchas veces la pieza que sostiene un argumento que me hubiera gustado se diera a la tarea de profundizar en los temas que presenta. Si eres fan de Denzel Washington o estás interesado en disfrutar de una historia diferente, entonces no puedes perderte “Roman J. Israel, Esq.” en tu cine favorito.