Spyro Reignited Trilogy | Reseña

Spyro Reignited Trilogy es la recopilación de la saga original que saliera a finales de la década de los noventas -1998 para ser exactos- y que finalizó en el 2000 cuando se dieron cuenta que Spyro que quizá ya no habían más ideas que se les pudieran ocurrir, sin embargo sí pensaron en que sería buena idea remasterizar la trilogía para Xbox One y PlayStation 4, como por qué?

SÍ SÍ EN SERIO, POR QUÉ?

Vagamente recuerdo cómo con el primer Spyro que existió pasaron no más de treinta minutos antes de que lo dejara de lado para jugar Crash Bandicoot, pero en esta ocasión me tuve que pasar varias horas más por cada uno de los tres títulos que Spyro Reignited Trilogy cuenta, y para refrescarles la memoria consisten en Spyro the Dragon, Spyro 2: Ripto’s Rage! y Spyro: Year of the Dragon, tres juegos donde la experiencia básicamente es la misma, pero presentado con el Unreal Engine 4.

No me estoy quejando del detalle del Unreal, en verdad se agradece el salto en gráficos tan impresionante comparado con los de los noventas, pues Spyro ya no es cuadrado, hay pasto y matorrales, los colores están muy bien trabajados y en general a la vista los tres lucen geniales, además de sonar así, ya que la chaineada (sic) se la dieron a todo, tanto a los títulos, los mapas, efectos, todo es nuevo completamente y se antoja que es más bien un remake con aires de homenaje, pues Toys for Bob respeta mucho el trabajo original de Insomniac Games, cuestión que nos dejó con un gran sabor de boca por el producto final, pero sí logramos encontrar detalles que hicieron de nuestra experiencia una no tan dulce como quisiéramos, ni como se ha manejado por los demás sitios especializados.

Spyro Reignited Trilogy es lo mismo que los juegos iniciales, con la diferencia gráfica y de sonido, pero con la gran desgracia de que maneja también un control en las ocho posiciones básicas del joystick, con lo que un giro de 360 grados no se hace como hoy en día deberían manejarse los personajes, limitando de manera monumental los movimientos bien encaminados de Spyro, y con esto haciendo que atinar los golpes de cabeza o de fuego sea un problema terrible, sin mencionar que el vuelo se convierte en suplicio por esa condición de no haber un aprovechamiento de la palanca en los controles de actual generación.

Pero no todo es malo en Spyro -déjenme pensar bien… no, no lo es-, pues a pesar de tener dos o tres situaciones medio complicadas con los jefes, la aventura como tal es bastante divertida -haciendo de lado lo de los controles-, ya que al ser pacientes encontrarán que cualquiera de los tres juegos a pesar de ofrecer la misma forma de jugablidad, son una opción tan diferente a lo que existe en el mercado, pues son consistentes en avanzar recolectando, encontrando lugares escondidos, capturando algunos bienes, saltando entre plataformas para llegar a lugares peliagudos de alcanzar, y enfrentando a enemigos tanto valientes, como grandes, pequeños y aterrados de vernos, y que todas estas situaciones en conjunto generan un juego muy divertido -nótese que no usé “bastante”-, relajado, casual y que por momentos podría calificarlo de ideal para el desestrés, si tan solo arreglaran los controles.

POR QUÉ TRES POR EL PRECIO DE UNO?

No lo sé pero se me ocurre que es por la semejanza tremenda entre los tres, pues inician con una parte de historia que llevará a relegar una responsabilidad de recolectar ya sean dragones, orbes o huevos, sin embargo en las tres habrá diferencias tanto de mundos y mapas, como de manera de acceder a dichos mundos, pues no siempre la mecánica de avance es la misma, lo que crea una diversidad de opciones con las tres alternativas, quitando de tajo la aburrición o fastidio cuando terminen uno y empiecen el otro. Como nosotros lo experimentamos en Xbox One, nos dimos un chapuzón a la lista de logros, que se divide en tres también y la cual nos regala la maravillosa posibilidad de agregar más cosas a nuestro quehacer en vez de solo concentrarse en la historia y los cometidos asignados.

VEREDICTO

De primera instancia puedo asegurar que Spyro no es mi tipo de juego, tampoco es el tipo de juego donde matamos a todos a balazos, o metemos goles -oh esperen, hay un mini juego de hockey sobre hielo-, o llevamos a cabo misiones de supervivencia, pero también está la parte donde Spyro nos ofrece jugar una aventura relajada y sin presiones, con la empresa de divertirnos y concentrarnos en otra cosa totalmente alejada de lo que estamos acostumbrados, una propuesta inocente y sin violencia que nos regalará varias horas si así lo deseamos, sobre todo si sacamos esos logros nada complicados.

En conclusión, ya sea que sean nuevos en la saga o que repitan la aventura del dragón primo hermano de Barney, Spyro Reignited Trilogy es sin duda una aceptable opción para pasar varios ratos no precisamente riendo, sino pensando poco y perdiendo el hilo del tiempo de manera muy agradable.