La Orden Secreta | Crítica

Iré rápido al grano… esta es la crítica de la serie de Netflix llamada “La Orden Secreta” (The Order). No diré más, mis palabras serán lo suficientemente punzantes en el resto del texto.

NOTA IMPORTANTE: Cualquier dato dicho en esta crítica no tiene etiqueta de spoiler, como es costumbre solo les contamos nuestra opinión sin revelar información crítica que les arruine la experiencia de ver la serie, sea buena o no.

INTERESANTE Y PROMETEDORA SERIE DE LA NESFLIS

La Orden Secreta es una serie de Netflix que se conforma por diez capítulos con una duración promedio de 45 minutos cada uno, la cual ha sido explicada como la aventura de Jack Morton al entrar a la Universidad Belgrade con el propósito bien marcado y clarísimo de pertenecer a “La Orden de la Rosa Azul” (título que se pierde a los primeros treinta minutos y no vuelve a mencionarse), una secta donde la magia es su motor y se dedican a usarla pensando en el bien de la humanidad (supuestamente). Su insistencia por pertenecer es la de acabar con el mago supremo pues es el presunto culpable de la muerte de su madre, y que junto con su abuelo ha planeado la venganza con años de anticipación. Ahora que recuerdo son dos los nombres que más resonaron en mi, Keith Richards y Michelle Obama como ficticios ex-miembros de La Orden.

El nudo de la historia se crea cuando Jack empieza a investigar una serie de asesinatos brutales en contra de los recién seleccionados para pertenecer a La Orden, y resulta en el descubrimiento de otro grupo secreto conformado por hombres lobo, los archienemigos de los magos.

Les parece interesante? Por supuesto que lo es, la idea original es muy buena aunque carezca de eso, de originalidad pues esto de la magia, los licántropos, magos, sectas secretas y misterios sin resolver son temas que miles de veces hemos visto en cine y televisión, pero como son místicos nos generan una peculiar emoción y resulta en una comezón que más temprano que tarde nos rascaremos.

PERO NO DEBIMOS RASCARLA

La Orden Secreta jamás cuaja su historia, nunca aterriza los diferentes caminos que toma en cuanto a su guión, todas las historias paralelas y de los personajes secundarios son mostradas pero en ningún momento toman protagonismo para agregar una mejor dinámica al relato. Todo se centra en Jack Morton lo cual para estos tiempos ya no es interesante pues el espectador quiere amar/odiar a más personajes, no solo concentrarse en un actor que además no tiene los arrestos para llevar ese papel principal. Jake Manley es sin duda una opción física buena por su cara, facciones, look e incluso forma corporal, no hay duda de eso, pero en lo histriónico deja mucho qué desear, incluso se nota fingido y sin mucha idea cuando una escena utiliza CGI. Es normal no saber cómo actuar ante algo que no ves, pero entonces estamos ante un pobre trabajo de dirección también. Todo se conjunta, pero todo lo malo.

Manley es acompañado por más actores que no aportan, que se ven más fingidos que él incluso, por lo que aburrirse en cada capítulo es normal gracias a un tristísimo trabajo de los guionistas que usaron todas y cada una de las escenas y diálogos cliché que pudieron encontrar, desde las frases domingueras, a las secuencias “rudas” con música tranquila para crear ese contraste cómico, pero que nunca logran alcanzar. Simplemente son tantas las cosas predecibles que suceden que llega el punto en el cual ya nada sorprende ni entretiene. Mi punto de quiebre vino en el cuarto capítulo donde sabía que todo venía en picada, y así fue.

La serie se llama “La Orden Secreta”, punto aclarado nuevamente y mismo que estuve recordándome cien veces. Son varias las locaciones donde se llevan a cabo los encuentros, pero la que menos aparece es precisamente el corporativo, las oficinas o la sede de La Orden -pónganle el nombre de su preferencia-, y me tuve que recordar este dato por el hecho de que el personaje de Morton se vuelve ajeno al mundo de la magia en una serie sobre eso, en la cual su premisa es la magia y lo místico, sí claro que veremos trucos, hechizos y varios objetos encantados, incluso oiremos el clásico latín para invocar brujería, pero son contados y esos pocos los repiten cuantas veces se les ocurre, algo así como falta de imaginación o investigación, lo cual nos llevó a hacer lo propio: comparar La Orden Secreta con la serie de Sabrina -sí, la actual en Netflix- y pues salió perdiendo terriblemente. Acompañando a esta falta de centrarse en la sede, el mago supremo, el villano pues, es tan malo y fingido que estamos pensando en su tono de voz como el único factor para ser contratado en este papel. En ningún momento se ve como el más maldito ni como el más poderoso de los magos, ni mucho menos como alguien a quién temer, termina siendo un malo muy malo.

No sé si sea prudente echarle más sal a la herida, pero es mi deber hablarles de los terribles efectos especiales y la nula post producción de la serie. Perdón, neta perdón.

Los hombres lobo para empezar son como imaginarios, porque aparecen en sombras, con milisegundos en pantalla, se escuchan muy feroces y a veces podemos apreciar por más de un segundo sus fauces al empezar a convertirse, los ojos blancos aparecen cientos de veces eso sí, pero así apreciar lo que se dice apreciar a un hombre lobo en verdadera acción brutal y emocionante, pues no. Pues no y no y no y no y me cansé de esperar a que salieran triunfantes destrozando todo a su paso. Y ese paso no llegó. Pues no, no llegó. Son quizá los dos puntos más débiles y que más me decepcionaron de La Orden Secreta, la falta de hombres lobo actuando despiadadamente y la post producción en todas las escenas que en vez de parecer tétricas e impresionantes, demostraron que no pasaron por ningún filtro para hacerlas espectaculares. De la cámara a la pantalla, cual video casero. Para eso, mi iPhone.

La Orden Secreta me hizo recordar al videojuego “The Order 1866”, el cual resultó en un fallo comercial por prometer monstruos y entregar flojera en cada tiroteo. Los gamers entenderán de qué hablo.

VEREDICTO

Lo que el tráiler quizá dejó asomar de La Orden Secreta, no fue lo entregado en los más de 450 minutos en los que el bajo nivel de producción regaló a manera de piloto o borrador para el público. El producto final carece de ese ambiente tétrico que los brujos, magos y hombres lobo merecen y provocan. Es más una historia de amor que tampoco cuentan bien, cuando en un inicio prometía ser una epopeya de venganza, historias entretejidas y estrategia psicológica entre un nieto y un abuelo contra toda una secta maldita… y todo eso termina en ideas mal acomodadas y sin sentido, en el cual varias veces nos perderemos por falta de seguimiento.

Si alguien pensó en La Orden Secreta como la versión masculina y con anabólicos de Sabrina, entonces no supo por dónde empezar. La Orden Secreta incluso termina con un “plot twist” malo y sin chiste que nos deja entrever una segunda temporada -NO POR DIOS NO LA HAGAN- con más y más disparates e ideas mal ejecutadas.