Maligno | Crítica

Por su nombre original The prodigy, Maligno (como aquí se le puso en la pantalla grande), es una cinta de horror dirigida por Nicholas McCarthy, quien anteriormente nos trajo otras cintas del mismo género como The Pact y At the Devil’s Door. Maligno es una película con tintes de misterio y que toma como tema la reencarnación y la posesión, en una historia que incluye un asesino en serie y un niño.

NO ES CHUCKY

Seguro ya todos pensamos que Maligno era una nueva película de Chucky el muñeco diabólico, pero no. Maligno es básicamente la historia de un asesino en serie que es atrapado y asesinado por la policía durante un tiroteo, prácticamente mientras una mujer está dando a luz en otro lugar. De esta forma la primicia de Maligno puede que nos haga pensar que el recién nacido de nombre Miles es algo así como el famoso muñeco poseído del cine de horror (bueno, casi), sólo que aquí tenemos a un ser humano, el lugar de un Chucky. Y en general otra historia, así que eso, es todo lo que encontrarán parecido.

Entonces Maligno nos lleva por una narrativa que incluye el misterio típico en este tipo de films, cuando la historia presenta la vida de un joven pequeño “Miles” que de pronto comienza a comportarse de forma violenta (en pocas palabras) llevando así otra serie de escenas en la que otros personajes se aventuran a pensar que quizá tiene algo que ver con Edward Scarka, el asesino en serie que fue abatido a muerte por la policía.

UNA ACTUACIÓN QUE SALVA LA PELÍCULA

Entre todo lo que se podría decir de Maligno, que es una cinta predecible, con escenas típicas de suspenso, una historia simple y una premisa un tanto floja, hay algo que bien puede hacer funcionar la cinta, y es esta la actuación de Jackson Robert Scott, el pequeño que da vida a Miles, y que como imaginan tiene la tarea de interpretar a dos personajes sumamente diferentes, pues por un lado tenemos un niño obviamente inocente y normal, y por el otro tenemos a un sádico asesino que sólo busca seguir matando gente y esparciendo terror a quienes le rodean.

De esta manera Maligno es una sorpresa para quienes buscan este detalle, en la interpretación del personaje de Miles con su dualidad, algo que nos lleva por momentos cotidianos y de tensión en pocos instantes, de sonrisas inocentes y miradas frívolas y desconcertantes en otro. En pocas palabras, Maligno juega con lo que ya pudimos ver en largometrajes como Tenemos que hablar de Kevin (2011) al presentar un niño con serios problemas, sólo que aquí le inyectan el tema de las reencarnaciones; la mala noticia obviamente es que la película no es tan buena, y se queda en una excusa para pasar el rato, o ver algo cuando no hay otra cosa más.

FANS DEL HORROR

Maligno ciertamente luce algo interesante, sus actuaciones no son malas, pero tampoco deslumbran, de hecho todo puede pasar casi desapercibido, menos la ágil actuación de Jackson Robert, en quien recae prácticamente todo el peso del film.

Si son fanáticos del horror y del suspenso entonces puede no quieran dejar pasar Maligno, pero tampoco busquen algo que los sorprenda y que les haga pasar momentos de esos que nos mantienen al filo de la butaca.