Nailed It! México | Crítica

Como se los habíamos prometido, les traemos la crítica de Nailed It! México después de un maratón no tan tremendo que nos echamos el fin de semana con mucha botana y refrescos para reír y antojarnos con los pasteles aunque salgan medio feos.

PRIMERO HARINA Y HUEVOS

Nailed It! México es la versión mexicana -como lo dice el nombre- del mismo programa que está disponible en Netflix en dos temporadas más el especial navideño, el cual consiste en poner a tres pasteleros súper principiantes a crear postres hechos por expertos y con un altísimo grado de dificultad, el propósito del juego es ganar cualquiera o las dos etapas en que se divide el capítulo, siendo la primera la que regala artículos de pastelería y el preciado sombrero de chef dorado, y la segunda es la que otorga 200,000 pesos más el envidiable trofeo de Nailed It! México.

Vayamos revisando los ingredientes, pues ya les dimos la premisa del programa que es muy fácil de entender una vez que se desarrolla la primera mitad del mismo, pues cuando acaban un episodio, los demás se van como agua y llega un momento en que no pueden parar y pedirán auxilio porque es imposible detenerse. Al menos eso pasa con la versión gabacha.

En Nailed It! México nos encontramos con exactamente el mismo formato usado en Estados Unidos, y no solo estamos hablando de la manera en que se desarrolla el concurso, sino en escenarios, instrumentos, los botones de pánico, las ayudas por parte de los jueces, el conductor, la chef experta y el invitado de honor, así como también el trofeo, el monto en pesos -en USA son 10,000 dólares así que equivale más o menos-, los videos introductorios, las entrevistas y los festejos. Es decir que es exactamente la misma producción calcada y seguida al pie de la letra, lo que entrega un producto final casi perfecto con geniales tomas, y un formato tan ligero y entretenido que agrada desde el inicio. Sin duda Nailed It! México es una maravilla en cuanto a producción.

CORTEN SUS MEJORES REBANADAS Y…

Nailed It! México está conducido por el estelar Omar Chaparro y hace pareja con una de las chef más reconocidas en México, Anna Ruiz a quien le achacan ser maestra en fondant y sí, lo muestra cuantas veces se le antoja y da consejos realmente valiosos que incluso uno como aprendiz de repostero atesora con el alma.

Nailed It! México se compone en su primera temporada de seis capítulos con invitados bastante respetables siendo incluso Sylvia Weinstock la de más renombre a nivel mundial, ya que a Ricardo O’Farrill se le quema el agua a pesar de ser el más gracioso de todos los invitados. Psycho Clown es otro que sin ser chef aporta cierta diversión a su episodio y lo hace un poco más memorable que los otros chefs, pues Aquiles Chávez brilla por su ausencia y opacidad, Amira Kaseem desborda flojera y José Ramón Castillo levanta la mano como el único repostero que sí tenía bastantes ganas de aparecer en el programa.

Ahora vayamos a los de planta, al muy querido Omar Chaparro que se hiciera famoso en Telehit por Black and White y a Anna Ruiz. La segunda es quizá una de las mejores reposteras de México, no lo ponemos en tela de juicio pues repito, hace gala de sus habilidades en varias ocasiones y sobre todo al dar consejos sin dudar ni fallar en el resultado. Es una maestraza en el uso del azúcar y el pastel, sin embargo no lo es a la hora de conducir ni participar en un programa que va más allá del concurso y que se centra en divertir al público de manera monumental, y es que no solo se trata de llenar las babuchas de Jacques Torres en cuanto a maestría -el tipo cocinó para el Papa, o sea- sino que no se ve desenvuelta, no pareciera que en realidad sabe conducir y hasta podría asegurar que no se divirtió o no encontraba esa química que requiere el puesto, pues no solo se trata de guiar al pobre pastelero, sino meterle esa chispa que Torres sí hace en la versión gringa. Lástima por Anna Ruiz.

Quien haya visto Nailed It! sabrá que Nicole Byer es adorable y es un bizcocho relleno de azúcar, chocolate, amor, sarcasmo y humor ácido que crean la combinación perfecta como conductora, así que lanzarse a ver a Omar Chaparro podría ser igual de divertido. Lamentablemente no lo es. Chaparro empieza con un ímpetu que no va acorde a los chistes y comentarios, para terminar en el hoyo de las bromas desesperadas para hacer reír al público y a los concursantes. Sus participaciones cuando los concursantes lo solicitan para molestar a los rivales nunca convencen y hasta desesperan por no ser genuinos y hasta fingidos. Es esa quizá la palabra que describe de manera perfecta a Omar Chaparro y su aporte al programa mexicano: fingido. Por momentos hasta pesado y sin chiste con ganas de quitarlo y poner otra serie de nuestro amado Netflix. Simplemente a Chaparro le quedó enorme la silla que Byer ocupa a la perfección. Lástima del querido conductor quien fuera el favorito del público en Telehit, pero el cual se nota que hoy es más imagen que creatividad, esa que no se vio en ninguno de los seis episodios.

TU PASTEL ESTÁ CRUDO Y LE FALTA BETÚN

El concepto de Nailed It! es el de emular o copiar o intentar hacer el mismo postre de un experto y que te quede lo más parecido y con un sabor increíble para enamorar al jurado. Bueno pues, siendo así, el jurado es el público y la mejor manera de definir al programa versión azteca es la siguiente:

Nailed It! México, es un “nailed it” de Nailed It! Estados Unidos.

Lamentablemente la producción es tan buena que da pena la ejecución de los conductores y de incluso la copia mal hecha de varias bromas utilizadas en la versión Estadounidense, en donde tratan de tener su propio Wes, perder el trofeo, darle el papel a Weinstock de ladronzuela, molestar a los concursantes, y más cosas que definitivamente no convencen y nos dejan con las ganas de mejor ver otra cosa. Lástima porque esperábamos lo mejor de Omar Chaparro al cual parece que se le acabó el ingenio por más carismático que sea. En fin, la rebanada que nos dieron de pastel está cruda, le falta betún y se les pasaron las cucharadas de sal, a pesar de que la presentación y el decorado es perfecto.