The Dirt | Crítica

Trece años después de ver a Mötley Crüe en concierto en el Palacio de los Deportes, aún sigo sintiendo como si fuera ayer cuando Vince catalogó a verdaderos fanáticos de Crüe a aquellos que se supieran la canción siguiente. Un verdadero fan como yo, que está dispuesto a darles su crítica sobre “The Dirt”, la película basada en la auto biografía de una de las bandas más controversiales y grandes de la historia, cantó al unísono On With The Show.

LIVE WIRE

Con un soundtrack repleto de canciones de Mötley, tanto como covers y originales, incluyendo demos, The Dirt retrata de la manera más fiel y rápido posible, el libro homónimo que escribieran los cuatro miembros de la banda junto con representantes y miembros del equipo. No les voy a decir lo que ya sabemos todos, que el libro es mucho mejor que la película y sería absurdo comparar las más de cuatrocientas páginas contra los 91 minutos de duración de la cinta, solo puedo decir que tanto producción como guionistas pudieron rescatar los sucesos y eventos más importantes para plasmarlos en la pantalla lo más fielmente posible, que a pesar de ser situaciones desagradables a más no poder, fueron parte del viaje durante las décadas de decadencia de este grupo.

The Dirt tuvo a Sixx, Lee, Neil y Mars como productores, lo que definitivamente aporta muchísima fidelidad a los hechos tanto de las canciones, mujeres, fiestas, drogas, alcohol, familia y por supuesto éxito del grupo, por desgracia son precisamente esas limitantes de tiempo las que no permiten que pasajes importantes hayan aparecido o incluso no se les dé el auge que merecían, tales como el matrimonio de Lee con Heather Locklear, el apoyo moral de Heidi a Neil durante la muerte de su hija, la enfermedad de Mars y mil cosas más, pero por otro lado la película está muy centrada en la vida íntima de Sixx, lo que lo coloca como el protagonista más allá de que todos ponen mucho de sí para llamar la atención a su manera, y ahí es donde podemos ver el toque de los verdaderos integrantes sobre los actores en escena.

SHOUT AT THE DEVIL

Machine Gun Kelly recibe una muy buena calificación por la interpretación de un loco baterista súper inmaduro y enamorado del amor cono lo fue Tommy Lee, dando las notas altas en las tomas donde tiene que tocar los tambores y hacer el truco de la baqueta, peléandose a morir con su trabajo a la hora de parecer un maniático en calzones atormentando gente.

Douglas Booth interpreta a Nikki Sixx y en más de una ocasión perderemos de vista que no es en verdad el antiguo Frankie, y esto lo logra gracias a su mirada perdida y al intenso parecido con el bajista, además de que es quien más logra imprimir el sentimiento de abandono familiar y odio por sus padres.

Daniel Webber es quizá el que menos convence para representar a Vince Neil, a pesar de que las escenas dramáticas son su fuerte, hay ocasiones en que no se siente tan en armonía con el resto de la banda, pero aún así tiene grandes interpretaciones a la hora de pararse en el escenario en los conciertos. Hay que destacar que él tenía el papel más difícil pues emular la energía de Vince es algo complicado de hacer.

Y para finalizar, el actor que menos participación tiene por la misma enfermedad de Mars, es Iwan Rheon que por sus facciones bien conocidas de persona enojada, le dan un plus tremendo a las breves y contadas líneas al encarnar a Mick, el guitarrista. Aún y con todo esto, Rheon se las arregla para expresar con sus ojos, boca y mirada lo que en realidad está sintiendo y cómo es que los factores externos le afectan tanto como su columna. Es por esta razón por la que Booth y Rheon levantan la mano en el apartado actoral de la película.

Porque de Pete Davidson ni voy a hablar. No sé quién le dijo que actuaba.

En general el reparto hace muy bien las cosas, particularmente David Costabile -el que apareció en Breaking Bad como químico compañero de Heisenberg- mostrando una cara supuestamente de cordura en lo poco que había de eso en Mötley Crüe, quien además refleja la relación odio/amor que tenía con la banda por el éxito y lo bien que hacían las cosas, contra el desastre que eran y armaban cuando no estaban haciendo música. Costabile ensayó bien el rostro de papá que no puede entender cómo les salieron así sus hijos.

SAME OL’ SITUATION

Ahora bien, a pesar de que la película cambia ciertos acontecimientos, los recorta o los omite por completo, no deja de ser una buena película en cuanto a producción, no hay duda de que es complicado contar la historia de la banda fuera del escenario como cuando están tocando frente a miles de personas, porque eran dos vidas aparte, por lo que es agradable el ritmo veloz de la película en donde pocas veces nos dejan respirar de una perversión a otra, de una canción a otra, de un desfiguro a otro. La película por ningún motivo es para toda la familia, es exclusivamente para adultos pues las escenas de sexo no son para nada sutiles y mucho menos las de drogadicción, a pesar de eso puedo asegurarles que son bastante decentes a como ellos mismos lo cuentan.

Los efectos especiales, el sonido, la música, vestuario -el cual es ridículamente igual-, los diálogos poco domingueros, son sin duda el punto fuerte de este largometraje que encierra muy bien la esencia de Mötley Crüe mostrando sin tapujos lo que fuera una de las bandas más grandes de la escena del metal -glam, pero al cabo metal-.

Sería absurdo por mi parte calificarla como un diez perfecto o como una producción que no pueden dejar de ver, ya que la banda hizo un tributo a sus vidas digno de cualquier fanático, mismo que se verá disfrutando cada minuto esperando la siguiente canción, el siguiente dato revelador o la siguiente celebridad que aparezca ya sea sutil o descaradamente.

Aún sigo esperando la siguiente canción que Mötley Crüe haga, y también vale que sea la oficial de la película.