Hotwire: Requiem for the Dead
hot wire

Una fuerza siniestra acecha en silencio mientras pacientemente se prepara para hacer estallar una ciudad en odio y rencor.

Alice Hotwire tiene un pasado que pocas veces logra recordar sin sentirse mal, ella es una de las personas que algunas veces han sufrido a manos de la brutal y desmedida fuerza de la ley. Aún así ella es una detective que le dedica su tiempo a los casos “sobrenaturales” que quedan a cargo de la “Metro Police”, los tiempos parecen haber cambiado, pero un evento indignante sacude a la población. Los noticieros están llenos de comentarios e imágenes controversiales, las multitudes empiezan a aglomerarse rápidamente.

Pero este no es un futuro común, los llamados “Blue-Ligths” (o fantasmas) merodean la ciudad esperando a el momento para revivir de alguna forma sus últimos recuerdos, sus amores; lamentablemente la mayoría de las veces, para continuar o concluir lo que en sus vidas llenas de sangre y violencia no les fue posible, da venganza y asesinato a quienes de alguna retorcida razón les debían algo.

La ciudad esta a punto de explotar como una olla a presión. El último caso de Alice Hotwire le dice sobre una nueva clase de Blue-Ligth, una que incluso se puede alimentar de la energía de las máquinas que continuamente alejan a estas apariciones de la población. Al parecer las armas comunes ya no son eficientes y mientras que cada vez hay más casos de posesiones, un motín generalizado se va abriendo paso en las modernas y limpias calles del futuro. La policía esta perdiendo el control.

De pronto, Alice Hotwire tendrá que viajar a la zona más peligrosa, al cementerio de máxima seguridad “Mots island” donde residen las almas más peligrosas que la humanidad ha encontrado. En ese lugar descubrirá la verdad, pero ¿será demasiado tarde?

Warren Ellis escritor de esta miniserie de cuatro números concluye una historia que sin duda mantiene la calidad de todo lo que Rádical a publicado con el tiempo. En ella nos transporta a un futuro donde al parecer la ciencia lo ha explicado todo; a pesar de que los mencionados Blue-Ligth son fantasmas, no se mencionan como tal, e incluso se les llega a tratar como si fuesen criminales en vida, dando así un enfoque original que muestra que todo puede suceder. Se explora la idea de algo que va mas allá de la muerte, algo que de una forma se mantiene latente en este mundo y que debe ser encerrado en una prisión de máxima seguridad dando así a la oportunidad de las clásicas fugas y motines, y todos aquellos peligros que estos acarrean sobre una población que intenta protegerse con la ayuda de modernas máquinas que actúan como repelentes energéticos. Y claro, lo interesante empieza desde el inicio cuando se nos desvela una nueva clase de fantasma que hasta se alimenta y toma fuerza de estos dispositivos de seguridad.

Como siempre, algo que es constante (además de las historias) en estas publicaciones, es el buen arte y diseños, que emergen y plasman los artistas (en este caso Steve Pugh) que han trabajado con Rádical Comics; En el caso de Hotwire: Requiem for the dead las ilustraciones difícilmente defraudan, empezando por los diseños futuristas de naves y demás vehículos, armas, soldados especiales, arquitectura y artefactos, hasta el color que se usa acorde de las situaciones, todo guarda un equilibrio donde las figuras fantasmales nunca chocan con los entornos ultra modernos ni con la narrativa en general, logrando así una credibilidad por parte del lector y por ende una lectura amena y profunda. Sin mencionar los varios encuadres que muestran las escenas de acción como si de una película se tratase. Claramente uno se percata del porque los trabajos de Radical cada vez toman más fuerza como proyectos a la pantalla grande (como los mencionados Freedom Formula, Hércules y Shrapnel)

Hotwire: Requiem for the dead, es un buen cómic, en lo personal no con tanta profundidad como lo son Freedom Formula o Shrapnel dada su altas dosis de acción visceral que en todo momento muestra las posesiones y los disturbios como algo cotidiano en la vida de Alice, sin embargo (como he dicho) mantiene la calidad esperada en todo momento.

hot wire