Twilight: Eclipse
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El trío amoroso entre especies sigue atrapando al público, colocándose en los primeros lugares de popularidad.

Van tres de cuatro y a estas alturas ya es más que cansado leer y aguantar los mismos comentarios de odio y ñoñes sobre el asunto, así que pasando a lo que debería importar…

En la silla de mando esta David Slade, el director que impacto a bastante gente con Hard Candy y 30 Days of Night. Cintas que comparten la clasificación restringida por el tema, lenguaje ofensivo, sangre y violencia; Pero que también presentan personajes que se desarrollan a través de sus emociones, posiblemente la razón que le aseguro el puesto en esta ocasión, además de la paga obviamente.

La historia parece que no tiene mucho caso comentarla puesto que desde la primera entrega viene siendo la misma, con casi el mismo reparto, protagonismo y un final que hasta para quienes no hayamos leído los libros es demasiado evidente. Pero la diferencia en esta ocasión está en que por primera vez no parece un resumen armado con prisas para al final contar algo simple.

Y aunque por momentos hay cortes y saltos bruscos, dedica tiempo para mostrar más sobre el resto de personajes casi abandonados anteriormente, crear énfasis en algunos puntos y hacer del tiempo algo más llevadero.

Supongo que a pesar de contar con la misma guionista de siempre, tuvo más peso el director para construir algo que durante dos horas es en el peor de los casos entretenido, pero que en términos generales causa empatía, quizá incluso para los que puedan sobreponerse a su homofobia vampírica. También es un plus durante las secuencias de acción que por fortuna son más que en el pasado.

La producción en general es buena y ha mejorado en algunos aspectos como se espera de cualquier saga con años de diferencia entre cada entrega. Pero las actuaciones aunque mejores siguen siendo aburridas la mayoría del tiempo.

Quizá el peor punto de Eclipse es que una vez más es solo más de lo mismo, no parece ir a ningún lado y aunque transcurren los años, vendría siendo lo mismo que todo transcurriera en la misma semana. Aunque claro, cuando se plantea una eternidad para disfrutar la existencia ¿quién puede tener prisa por algo? Bueno el maldito público mortal.

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