Hotwire: Deep cut
hotwire deep cut

Alice Hotwire lleva seis meses encerrada en su departamento luego del caótico final en su último caso.

Quizá no con un comienzo tan “prendido” como fue “Requiem for the dead” pero sin dejar de ser interesante, esta secuela comienza con un poco de acción y algún que otro detalle sobre el pasado de la protagonista: Alice.

Tiempo después de que casi la Metro Police perdiera el control de la ciudad, una prisión de alta seguridad y comenzara a contar cuerpos por las calles, el temor por el regreso de una nueva revuelta, o alguna fuerza “Blue-Light” sigue presente en cada una de las autoridades, sin embargo esto no parece causarle ningún problema a Hotwire, quien por alguna extraña razón se ha desconectado del mundo, y se a confinado en su departamento ya por seis meses. Y, acompañada por imágenes de su pasado, recuerdos y pensamientos inconclusos, trata de observar el mundo a través de una pantalla mientras sus compañeros le piden algún tipo de ayuda.

Casi (se podría decir) insensible, mira como una persecución en la autopsita está a punto de terminar muy mal, la policía no tiene idea de cómo detener un “Blue-Light” que se mezcla entre el tráfico del camino; de pronto una explosión cubre varios automóviles y segundos después, ya todo está perdido. Es cuando ella despierta y se percata de que simplemente no puede decaer ante el pasado que la hostiga, y decide salir al fin a ese mundo “hyper moderno” que se mofa y presume de haber encontrado todas las respuestas por medio de la ciencia.

Al final, de un (como siempre) colorido y buen arte, publicado por Radical, escrito nuevamente por Warren Ellis e ilustrado por Steve Pugh (quien también escribe) Hotwire: Deep cut, puede dejar una no tan buena impresión como la pasada historia, sin embargo (para los fans) la esquiva narrativa y los eventos sin mucho impacto, se salvan por completo al notar, o más bien recordar lo bien que fue llevada Requiem for the Dead hasta su final. De esta forma este nuevo número (de tres) puede no mostrar alguna sobresaliente novedad, pero al ser de los mismos artistas… bueno, es sencillo imaginar.

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