Transformers: Dark of the Moon
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La tercera es un festín de espectaculares efectos especiales que sin duda sobrepasa a las anteriores entregas.

Si, ya todos conocemos a Michael Bay el director de cintas como Bad Boys, The Rock, Armageddon, Pearl Harbor, The Island y entre otras, uno que gusta de mostrar las escenas más atiborradas de elementos que se destruyen y explotan en medio de persecuciones extremas. Sí, y en Dark of the Moon lo vuelve hacer, pero que bien le queda.

Contando además de los actores que ya conocemos de las anteriores cintas, en esta ocasión aparecen Rosie Huntington-Whiteley (reemplazando el lugar de Megan Fox), Patrick Dempsey, John Malkovich (con un papel estilo “jefe de Peter Parker”), Alan Tudyk, Frances McDormand, y Ken Jeong (el carismático Mr. Chow de Hangover), algunos con apariciones más extensas que otras pero que sin embargo son igual de llamativas por los papeles que representan, quizá en detalles que no sean del gusto al cien por ciento de todo el publico pero en fin, abarcar en este sentido una totalidad es algo imposible.

En lo personal esta tercera parte rebasa por mucho las dos anteriores cintas, no solo por la disminución de humor “irracional” tanto de robots como humanos, si no además por las variadas escenas de acción, esta vez mejor logradas, con más dramatismo y un caos que rebasa lo visto anteriormente, una invasión de Decepticons prácticamente a gran escala donde en este caso la ciudad de Chicago es destruida y convertida en un campo de batalla entre soldados y los protagonistas extraterrestres.

Sobresalen no solo las muestras de brutal CGI que es combinado con acción viva, también una escena filmada con paracaidistas reales sobrevolando la ciudad en cuestión y a la que luego se le fueron añadidos los respectivos efectos visuales, tales como explosiones y naves enemigas. En general no hay mucho que decir sobre este apartado, más que simplemente es asombroso hasta donde ha llegado la tecnología para crear momentos que sirven de herramienta para un cine moderno (comercial) que cada año va en escalada.

Se podría decir la cinta se divide en dos partes básicas, la que plantea la historia y a donde se quiere ir y la segunda que concreta un largo clímax con el desenlace; la primera a mi parecer bien llevada (a diferencia de lo que dicen otros) se han eliminado casi por completo las apariciones de los padres de Sam y sus “payasadas”, aún mostrando esta parte cotidiana fuera del mundo de los robots y la cual se intercala con escenas donde los Autobots trabajan con los humanos e investigan que secretos guarda el lado oscuro de la luna. La segunda y por supuesto la verdadera estrella de la película, la parte explosiva que toma lugar en la ciudad.

Algo que curiosamente llama la atención es la “extraña” personalidad de Optimus Prime, el líder de los Autobots, un líder que en todo momento (y a lo largo de la trilogía) parece valorar la vida, el perdón y la libertad por sobre todas las cosas con diálogos conmovedores que dan la impresión de un ser benevolente y piadoso… error , Optimus en el campo de batalla es alguien que no pestañea para matar (en este caso “matarlos a todos”) y que encuentra siempre una rabia suficiente para aniquilar aún escuchando palabras en tono de rendición ¿será que tanta guerra y la lejanía de su hogar lo a trastornado? ¿no se da cuenta que su raza esta casi extinta? En fin… supongo nunca lo sabremos.

Al final Transformers: Dark of the Moon es una película que no pasa desapercibida, algunos dicen que la primera mitad es aburrida a más no poder, otros que la historia tiene incontables errores y contradicciones, lo que todos concuerdan es que la segunda mitad es realmente buena, y lo que yo pienso es, uno se puede quejar siempre, pero cuando en el fondo algo te gusta lo seguirás viendo y regresando a por más. ¿Es Transformers un gusto culpable? En mi caso no, ¿a quien no le gusta ver robots gigantes rompiéndose la cara?

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